Una crisis PENDIENTE: viste tus orejas

Cuando parecía que las orejas pasaban a cuarto plano, ignoradas por los imponentes collares, los anillos cóctel y los brazaletes regresan las modas ochenteras para vestir de fiesta nuestros lóbulos. ¿Estás lista para bailar hasta perder los pendientes?

Esther Levy/08 de octubre de 2008

Una crisis PENDIENTE: viste tus orejas Cuando parecía que las orejas pasaban a cuarto plano, ignoradas por los imponentes collares, los anillos cóctel y los brazaletes regresan las modas ochenteras para vestir de fiesta nuestros lóbulos. ¿Estás lista para bailar hasta perder los pendientes?

No sé quién tiene la culpa si Prada , quien mostró pendientes con joyas incrustadas en su colección Resort 2008 (presentada en Junio, en la foto de la izquierda), o si sus seguidores, los del Fashion Week, que se quedaron con la década que inspiró a Miucca: los ochentas.

Marc Jacobs vistió los lóbulos con pompones de flecos, Donna Karan con elegantes criollas y los pendientes-clip, como los que usaban nuestras abuelas, aparecieron en todas las orejas de Proenza Schouler, incluso Rachel Comey -la diseñadora que viste a las hip Downtown girls neoyorquinas mostró más de un pendiente en cada oreja; vende pendientes en sets de cinco- y Zac Posen para no quedarse corto, decoró cada look con aros agitanados de moneditas que incluso llegaban a juntarse en forma de collar como el de la berberisca


No te pierdas el vídeo del desfile de Zac Posen en la New York Fashion Week:


Una crisis PENDIENTE: viste tus orejas Últimamente me ha dado por ver vídeos, series y escuchar música ochentena: Altered Images (¿te acuerdas?), Bananarama, Janet Jackson y todas llevan pendientes exagerados; cuanto más vistosos, mejor.

Yo tengo unos aros agitanados de St Tropez, que se parecen mucho a unos que lleva Kit de Luca, la mejor amiga de Julia Roberts en Pretty Woman. Cada vez que los luzco, alguien me para y me pregunta de quién son, y es que sugieren "¡aquí hay fiesta!" ¿Y por qué no? ¡Baila como una loca hasta perder los pendientes!

Pendientes, que palabra tan poco sexy para un accesorio que ha sido capaz de ganarse una resonancia social mucho mayor que la de los collares y anillos creados para decorar el cuerpo. Un pendiente es un objeto que, en principio, cuelga de las orejas y adorna el rostro, pero, además, identifica al individuo dentro de un entorno social cultural bien diferenciado. ¿Y quién tuvo la genial idea de decorar nuestros lóbulos? Seguro que fue una invención natural, pero ¿fue creada antes o después de decorar el cuello y las muñecas? ¡Quién sabe!

Una crisis PENDIENTE: viste tus orejas No coinciden las teorías de cómo evoluciono el pendiente. Parece ser que los primeros aparecieron en Grecia alrededor del 700 A.C., diseños en oro y otros metales preciosos. En Egipto se usaban pendientes tapón usados por el Rey Tutankhamun. La inclusión de joyas, en su diseño, no apareció hasta el Imperio Romano, cuando sus usuarios sintieron la necesidad de lucir sus riquezas. Durante mil años, este accesorio se reemplazó por peinados elaborados con ornamentos, hasta que llegó el Renacimiento y volvieron a recogerse las cabelleras y empezaron a jugar con el diseño y potencial del único accesorio que se puede lucir en pares, doblemente. (ja-ja)

Me río porque me viene a la cabeza la anécdota de mi amiga Ale, que mientras se cuestionaba si dar o no dar de pecho a su primera hija, consiguió negociar con su marido su par de tetas a cambio de dos pedruscos, uno para cada oreja, de diamantes amarillos de cinco quilates que había visto en el escaparate de Graff en Madison Ave, NY. En fin, sigo... ¿Dónde iba?

Una crisis PENDIENTE: viste tus orejasMe quedé en el Renacimiento...hasta que llegó el siglo XX y aparecieron los primeros pendientes a presión, y luego los clips (como los de la abuela). Tras la Segunda Guerra Mundial, se encogieron los peinados y los pendientes decoraron la distancia entre las orejas y los hombros. Luego llegaron los setentas, con el movimiento punk-rock y el piercing se puso de moda y los pendientes de rosca. Y llegaron los glamorosos ochentas, década en la que solo hay que repasar algún episodio de Dinastía para revisar los distintos tipos de ornamentos que una se puede colgar del lóbulo: criollas, de botón, de cascada, de aro .... además de las hombreras, destacando la ranglan.

Desde entonces el foco de atención se ha centrado en el cuello y las muñecas, ¿será porque, hasta ahora, no nos ha hecho falta decorar o ensalzar esas miradas desanimadas que nos acompañan en estos tiempos de crisis?

Los asesores de imagen recomiendan los pendientes para fortalecer las miradas frágiles, y los místicos recomiendan ensalzarlas con esmeraldas, la piedra más efectiva.

Una crisis PENDIENTE: viste tus orejasOtras anécdotas y su folklore:

Los pendientes de oro han sido atribuidos a la cura de los dolores de cabeza.

Los marineros llevan un código: un pendiente en el lóbulo derecho significa que han cruzado el charco o han navegado por todo el mundo; en el izquierdo sugiere que el marinero sobrevivió un desastre, como el hundimiento de su barco.

En la sociedad occidental perforar las orejas para adornarlas puede considerarse un acto tan barbárico como el de los toros, por ejemplo; desde siempre se ha perforado las orejas de las niñas en Europa como símbolo decorativo y quizá de estatus y, sin embargo, en algunas zonas de Norte América esta práctica es considerada vulgar o escandalosa.



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