Así será el mundo después del coronavirus, ¿estás preparada para la que se avecina?

La caída emisiones de co2, el auge de básicos como el desodorante, ralentización del consumo y producción de moda... Según los expertos, el Covid-19 marca el principio de una nueva era.

loewe paulas ibiza spring summer 2020
Imagen de la colección Paula's Ibiza 2020, de Loewe, disparada por Gray Sorrenti. Según Li Edelkoort, las colecciones cápsula como esta se hallan en vías de extinción. © Loewe

El mundo entero se mueve menos desde que comenzó el confinamiento. Y no solo en el aspecto humano e industrial; también la Tierra ha reducido su ruido sísmico debido al parón de la construcción y la desconexión de las redes de transporte. Esto último nos ha traído una bendición: las emisiones de co2 en China han disminuido un 25% desde que comenzó el brote, lo que representa una caída del 6% en las emisiones globales. Incluso es posible que (a diferencia del año pasado) la temperatura mundial no aumente en 2020. Sin embargo, no es seguro que la tendencia pueda mantenerse. Durante la gripe española las emisiones se redujeron un 14%, pero solo un año después, cuando la mayoría de enfermos se habían recuperado, la producción y la contaminación aumentaron hasta un 16%.

Eso sí, los efectos de aquella epidemia en la producción, industria y consumo globales de 1918 fueron mucho mayores que los de la Primera Guerra Mundial, un trauma que aún conservamos. España es el país más pesimista en cuanto a la recuperación económica, según una encuesta de Kantar. Normal cuando el coronavirus ha afectado a la rutina del 87% de españoles, y casi un tercio ha incorporado por primera vez alguna nueva práctica a su día a día, como teletrabajar (aquí, algunos consejos para sobrellevarlo), atender cursos por Internet o consumir contenidos por el móvil. Y como una cosa lleva a la otra, las compras online se han disparado, lo que a su vez provoca que la recuperación tecnológica sea más veloz que la humana, pero esa es otra historia...

El papel del papel higiénico

La cosmética afrontará su mayor caída en 60 años, y para mantenerse a flote, muchos deberán cambiar de estrategia, virando del universo del lujo a otro más mundano. Al final, en la industria de la belleza, los productos esenciales son los que de verdad suman: ¡fíjate en lo que ha ocurrido con el papel higiénico! De ahí que este año se prevea que la cuota de mercado de desodorantes, artículos de cuidado bucal, afeitado e higiene femenina aumente alrededor del 9%. Y a medida que se produzca una recesión global, se espera que los básicos cobren aún más importancia para las marcas.

También es verdad que estas categorías necesitaban actualizarse –¿de verdad es imprescindible el aluminio en los desodorantes o blanquear con cloro los tampones?–. Así que en el último año han surgido decenas de marcas indies en estas categorías, que se han adherido a gigantes como Unilever o P&G. ¿Conclusión? Habrá más competencia tras la cuarentena en el mundo de la belleza.

Ralentizar la moda

En cuanto a la industria textil, la mitad de los CEOs de la moda española espera que la recuperación tarde un año y la mayoría cree que las tiendas abrirán en mayo. Hasta entonces, los outlets online se preparan para la avalancha de stock derivada de la caída de las ventas estas semanas, al que habrá que dar salida con velocidad para dotar de liquidez a las marcas lo antes posible. Con una producción anual de 114 mil millones de prendas, la industria de la moda se empieza a percatar que se trataba de una cantidad disparatada.

Li Edelkoort, predictora de tendencias y decana de estudios híbridos en la Escuela de Diseño Parsons, defiende que esta cifra disminuirá según los clientes y las marcas reduzcan gastos superfluos durante este período. "Creo que el virus puede verse como una representación de nuestra conciencia: saca a la luz lo que está terriblemente mal en la sociedad y cada día es más obvio", declaró la holandesa. "Nos enseña a reducir la velocidad y cambiar nuestros caminos". En su opinión, tras la crisis del Covid-19, los diseñadores no tendrán que crear seis colecciones anuales ni cápsulas adicionales. "La forma en que producimos, vestimos y consumimos se reajustará completamente", predice.

Danny Dorling, autor del libro Ralentización: el fin de la gran aceleración –y por qué es buena para el planeta, la economía y nuestras vidas–, afirma que el coronavirus es una tragedia, pero podría ser la llamada de atención que necesitamos. "La alternativa a la desaceleración es inimaginablemente mala. Si no disminuimos la velocidad, no hay escapatoria de un desastre mucho peor que una pandemia. Destrozaríamos el planeta donde vivimos", advierte. También Edelkoort cree que este colapso del sistema podría resultar positivo a largo plazo: "La pérdida de activos y dinero será colosal (...), pero si decidimos reinventar la sociedad y reconstruir y volver a sincronizar los sistemas por completo, podríamos empezar una página en blanco". Ella lo denomina "The Age of Amateur". Tú no te preocupes y deja que la esperanza sea más fuerte que el miedo.

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