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40 años de la boda de Carlos y Diana: el vestido de novia más comentado de la historia

La boda de los príncipes de Gales es una de las más recordadas de la historia reciente, en parte, por el vestido de novia de Lady Di. Repasamos las curiosidades de este diseño que marcó un antes y un después en la moda nupcial.

Boda Lady Di
Gtres

29 de julio de 1981, el pueblo británico se agolpaba en las inmediaciones de la Catedral de San Pablo de Londres, a la espera de la boda real más esperada de la historia moderna. Han pasado 40 años desde que Lady Di y Carlos se dieron el 'si quiero', un matrimonio aparentemente feliz que escribiría un guion de tragedia griega con un final trágico que todos recordamos, en París. Fue una boda de princesas, de cuento de hadas y también fue bautizada como la boda del siglo: más de 2.000 invitados presenciaron el enlace desde dentro, dos millones de personas salieron a la calle para ver a los príncipes de Gales desfilar y cerca de 750 millones de personas siguieron la ceremonia por televisión.

Las imágenes y videos de la boda corrieron como la pólvora y la foto de los recién casados besándose en el balcón del palacio de Buckingham fue portada de los principales medios británicos e internacionales. Después de años buscando a la candidata adecuada, con previa autorización de su madre, la reina Isabel II, el príncipe Carlos (32 años) se enamoró de Diana Frances Spencer, que gozaba del beneplácito del pueblo británico. Había unanimidad y ella rápidamente comenzó a robar protagonismo a su marido, ganándose un título más importante que el de princesa de Gales, la princesa del pueblo.

Creadores del vestido de novia
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Cuando Lady Di se bajó del coche que la llevó hasta Ludgate Hill, junto a su padre, el mundo se paralizó, no por ver a la novia subir la escalinata de la Catedral de San Pablo, sino por el vestido de novia. Sí, el vestido de novia de Diana ha sido y es uno de los más comentados de la historia. Contradictorio, es el punto de inflexión para amantes y opositores del diseño. O te gusta o lo detestas, pero fue el preludio de lo que la moda de los ochenta tenía preparado para el mundo. De hecho, hay quien defiende su éxito alegando, precisamente, la época en la que fue diseñado. Lo cierto es que esa silueta rompió con la moda hegemónica de la década de 1970 y todas las pautas que marcaban los desfiles del momento. Sus creadores David y Elisabeth Emanuel buscaban crear algo "adecuadamente dramático para hacer impresión (…) y que cayera en la historia", y vaya si cayó, pero como un jarro de agua helada.

Boda Lady Di
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El vestido de bodas más mediático del mundo, con permiso de la reina Victoria,  que para su atuendo nupcial se decantó por el blanco, una decisión original para ese momento histórico. Esa tendencia de vestir de blanco en las bodas, marcó un antes y un después, convirtiéndose en una tradición emulada por millones de novias en todo el mundo. Pero, volvamos al vestido de Lady Di, que tuvo el fallo de arrugarse. Una boda medida al milímetro y el vestido se arruga en cuestión de 15 minutos (y eso que las cosas de palacio van despacio). Pero ese no solo fue el único fallo, el exagerado volumen de la falda y los casi ocho metros de largo de la cola tuvieron como resultado un vestido de novia con arrugas.

Boda Lady Di
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El vestido se convirtió en un tema de alto secreto. Tanto es así que su diseñador, David Emanuel, confesó hace algunos años que rompió el boceto del vestido nada más mostrárselo a la novia y que, incluso, se diseñó y confeccionó un segundo vestido de novia por si se filtraba algún detalle del primero. Todo lo necesario para guardar el secreto. Ese segundo modelo, que la princesa nunca se llegó a probar, estaba confeccionado con la misma tela de tafetán en color marfil. El escote en uve, al igual que el vestido que llevó, contaba con menos pliegues y tenía mayor profundidad. Las mangas eran más cortas, pero con más volantes. Sin duda, un diseño más sencillo y menos extravagante que el que lució aquel 29 de julio.

Coronó su look con la tiara Spencer. Una joya creada en 1936, de gran importancia para la familia, que fue restaurada a raíz de que Sarah Spencer se la regalara a la Vizcondesa de Althorp, Cynthia (abuela paterna de Diana), como regalo por su boda en 1919. Una antigua diadema floral con dos tulipanes en oro y brillantes, y adornada con flamantes diamantes. Para la ocasión, Lady Di optó por unos slippers confeccionados 500 lentejuelas y más de 100 perlas cosidas como zapatos de novia. Un diseño joya creado por Clive Shilton y encargado por Elisabeth Emanuel para Diana. Según declaración del diario británico Daily Mail en 2017, a Diana le preocupaba parecer más alta que el príncipe Carlos, por lo que optó por un zapato de tacón bajo. En los arcos de la suela de madera, la princesa ordenó pintar las iniciales: 'C y D' con un corazón en medio. El proceso de diseño de sus zapatos llevó alrededor de seis meses y Diana dio su opinión en cada paso del camino. Con el tiempo, Shilton confesó: "Nadie vio la parte inferior de los zapatos, pero para nosotros era importante que se vieran fantásticos".

Sergio E. González

Sergio E. González

Cuando era pequeño una de las cosas que más me gustaba era sentarme a coser con mi abuela Mercedes, modista y patronista. Pero, con los años me olvidé del ruido de la máquina de coser y decidí que a mi lo que me gusta es contar ideas sobre moda, arte y belleza, ya sea con palabras, imágenes, con campañas de publicidad o con señales de humo… lo mío es comunicar. Pero no todo se resume a eso, también me gusta el café con hielo, los perros salchicha, la paella de mi madre y leer poemas de Lorca.

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