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Vuelve Carolina de Mónaco y lo hace con uno de esos looks que nos siguen enamorando (suspiros garantizados)

Después de un tiempo alejada de la vida social de Mónaco, la princesa de Hannover ha acudido junto a su hermano y su nuera a un concierto al aire libre celebrado en la plaza del Gran Casino de Montecarlo.

Carolina de Mónaco 2020
Gtres

Pocas familias reales europeas han mantenido una relación tan directa y estrecha con la moda como la monaguesca. Como su madre, Carolina de Mónaco es ese icono de estilo moderno y elegante que necesitaban los Grimaldi. Tal es el ansia con el que necesitamos un toque de la familia real de Mónaco, que cada nueva foto suya es un titular que se vende solo.

La hija de Rainero III y la oscariazada actriz convertida en princesa, Grace Kelly, nació con un pan debajo del brazo en lo que a moda se refiere, desde el mismo día que nació en la biblioteca del Palais Princier, residencia oficial del príncipe de Mónaco fundada en 1191 como una fortaleza genovesa. Heredera del estilo y la belleza de su madre, lleva dando lecciones de estilo desde que aprendió a pronunciar su primera palabra. A los cinco años, el diseñador Hubert de Givenchy le regaló un vestido exclusivo a medida. Mantuvo durante décadas una relación de amistad y confianza con el difunto Karl Lagerfeld, encargado de diseñar la ropa de la princesa en alguno de los momentos más importantes de su vida, para grandes eventos y galas. Carolina no solo fue musa e inspiración para Chanel, sino también confidente del creador de moda alemán. Carolina siempre vestida de Chanel y Lagerfeld como uno más de la familia real de Mónaco.

Carolina de Mónaco Montecarlo
Palais Princier

Han pasado más de ocho meses desde que vimos por última vez a la princesa Carolina de Mónaco en un evento, en París, para un desfile de Chanel, una cita que siempre tacha de su agenda. Después, en marzo, llegaba la crisis del coronavirus y con él, el Estado de Alarma y el confinamiento de (casi) toda Europa, incluida la princesa. Solo reapareció seis meses después en el funeral de su prima, Elisabeth Massy, junto a su familia y oculta por unas grandes gafas negras de sol, mascarilla y velo. En los meses venideros solo silencio, a excepción de unas fotografías publicadas durante unas vacaciones con su hija Carlota y Dimitri Rassam.

Después de meses alimentando las especulaciones sobre dónde estaba realmente la princesa, hemos sido testigos de su reaparición en una cita social de la que disfruta desde hace décadas: un concierto de música clásica al aire libre celebrado el pasado sábado en la plaza del Gran Casino de Montecarlo. El enclave había sido reformado durante la primavera e inaugurado en junio por Alberto II de Mónaco y gran parte de la familia real monaguesca pero, con una gran ausencia, la de la princesa Carolina. Su asistencia era casi obligada, puesto que el concierto era de la Ópera de Montecarlo, una de las iniciativas del Principado que amadrina desde hace años.

Carolina de Mónaco Ópera de Montecarlo
Palais Princier

Junto a ella, su hermano Alberto de Mónaco y su nuera, Beatrice Borromeo. Ninguno de ellos se ha quitado la mascarilla para el posado, por lo que no ha sido posible ver a la princesa Carolina como nos hubiera gustado. Sin embargo, lo que sí hemos podido analizar es su look: falda de corte midi, lápiz, de tiro alto y confeccionada con encaje negro. Un diseño que ha combinado a la perfección con una blusa de seda blanca, de manga larga y escote en uve. Un bonimonio blanco y negro, el clásico y elegante sello de Chanel que ha vuelto a estar de moda gracias a su actual directora creativa, Virgine Viard (aunque creemos que nunca lo ha dejado de estar). Para culminar su look, sandalias de tacón negras, colgante de oro fino y mascarilla.

Sergio E. González

Sergio E. González

Cuando era pequeño una de las cosas que más me gustaba era sentarme a coser con mi abuela Mercedes, modista y patronista. Pero, con los años me olvidé del ruido de la máquina de coser y decidí que a mi lo que me gusta es contar ideas sobre moda, arte y belleza, ya sea con palabras, imágenes, con campañas de publicidad o con señales de humo… lo mío es comunicar. Pero no todo se resume a eso, también me gusta el café con hielo, los perros salchicha, la paella de mi madre y leer poemas de Lorca.

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