Vídeo de la semana

Tenemos la versión 'low cost' del vestido reciclado de Charléne de Mónaco en la boda de Louis Ducruet

Con motivo de la tercera edición de The Crossing: Calvi- Mónaco Water Bike Challenge, el príncipe Alberto de Mónaco y Charlène han ofrecido una recepción en el Palacio Princier, donde ha lucido un vestido reciclado del diseñador Terrence Bray.

Charlène de Mónaco competición
Gtres

La historia de una estrella de Hollywood que se convirtió en princesa. Parece el guion de una película pero, en realidad, todos conocemos la vida de Grace Kelly, quién personificó la elegancia (la elegancia real) con ese halo de sofisticación de las actrices de su época. Su nombre se convirtió en sinónimo de glamour refinado y un giro clásico, pero elegante de la feminidad. 50 años después de su debut, cuando Charlène Wittstock, una nadadora olímpica de Zimbabue y Sudáfrica, se comprometió con el príncipe Alberto de Mónaco, el hijo de Grace, en 2010, la presión para ofrecer una versión del siglo XXI de la imagen de su difunta suegra fue inmensa

Pero, parece que Charlène nunca ha encajado en el complejo entramado de los Grimaldi, como Meghan Markle en la familia real británica). Con un semblante impasible y siempre muy seria, este comportamiento podría tener una explicación según las últimas publicaciones del Paris Match: "Carolina apenas esconde su decepción. Sus miradas heladas hacen que Charlène se estremezca" y añadía: "Mónaco es un pueblo poblado por tiburones y víboras". Sea como fuere, la exnadadora ha encontrado su lugar en el principado y en los últimos meses ha dado un giro de 180 grados a su imagen. Una nueva versión de sí misma, más feliz y auténtica, en lo que parece una auténtica declaración de intenciones: aquí está la verdadera Charlène

Charlene competición
Gtres

Charlène ha añadido un nuevo reto a su palmarés. La medallista olímpica en Sidney 2000 se ha preparado día y noche para la tercera edición de The Crossing: Calvi- Mónaco Water Bike Challenge. Un reto solidario que separa Córcega de Mónaco en bicicleta acuática, con fines benéficos. 180 kilómetros y un gran esfuerzo que ha merecido la pena, ya que la recaudación irá destinada a proyectos de caridad que la organización ha desarrollado en varios puntos geográficos del mundo. Ya en 2017 se creó el Rivera Water Bike Challenge, una carrera de relevos de 20 kilómetros en bicicleta por la Costa Azul francesa. Sin embargo, en aquel momento la princesa Charlène sufría de una lesión, motivo por el que no pudo participar. Una competición que ha reunido a los rostros más conocidos del mundo del deporte internacional: el ciclista David Tanner, el jugador de fútbol americano Brandon Green, el hermano de Charlène Gareth Wittstock, el jugador de balonmano Jérôme Fernandez, y el gimnasta Kevin Crovetto.

Después de la competición y como agradecimiento a su participación, el príncipe Alberto de Mónaco y Charlène han ofrecido una recepción en el Palacio Princier. Para este día, la princesa se ha decantado por una de las tendencias más actuales entre las royals: el reciclado de prendas. Charlène ha rescatado un vestido confeccionado en gasa, largo, de escote barco y muy fluido con estampado de flores rosas sobre fondo rosa empolvado. Una creación del diseñador Terrence Bray, que ya lució en la boda de Louis Ducruet y Marie Chevallier, celebrada en verano de 2019 en el Ayuntamiento de Mónaco, previo a la ceremonia religiosa que tuvo lugar en la Catedral de San Nicolás, lugar donde contrajeron nupcias Grace Kelly y Rainero de Mónaco en 1956 y que ningún miembro de la familia real monegasca había escogido desde ese momento (puede que por respeto).

Vestido de gasa Mango
Mango

Si quieres lucir como una verdadera princesa, te proponemos este diseño de Mango confeccionado con tejido fluido, bajo acampanado, volantes, largo y manga abullonada. Un vestido estampado con volantes que puede ser tuyo por 99,99 euros.

Sergio E. González

Sergio E. González

Cuando era pequeño una de las cosas que más me gustaba era sentarme a coser con mi abuela Mercedes, modista y patronista. Pero, con los años me olvidé del ruido de la máquina de coser y decidí que a mi lo que me gusta es contar ideas sobre moda, arte y belleza, ya sea con palabras, imágenes, con campañas de publicidad o con señales de humo… lo mío es comunicar. Pero no todo se resume a eso, también me gusta el café con hielo, los perros salchicha, la paella de mi madre y leer poemas de Lorca.

Continúa leyendo