La relación que hay entre comprar bañadores en invierno y el cambio climático

¿Por qué no es junio ya la única época de compra de trajes de baño? ¿Y qué tienen que ver los aviones con todo esto? Marcos Pizarro, director general de la firma de baño Venus, responde.

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El clima y sus cambios vienen poniendo al sector textil a prueba desde hace ya un tiempo. Pensar en dos colecciones de ropa al año, una para la temporada de invierno y otra para la de verano, se ha convertido en algo obsoleto para la mayoría de empresas que forman esta industria. ¿Cómo debe reaccionar el sector ante esta situación? Los cambios bruscos de temperatura a los que nos enfrentamos deben hacer que las empresas textiles se acostumbren a producir en cercanía para poder reaccionar ante la necesidad del mercado, tanto en los meses de frío como en los de calor.

Los cambios meteorológicos han hecho que, poco a poco, las firmas de moda y grandes almacenes se enfrenten a las altas temperaturas hasta bien entrado el invierno y a las bajas hasta casi el final de la primavera. No obstante, nos encontramos en una situación que ni siquiera es estable y mientras que en junio de 2018 la lluvia y el frío se apoderaron de las noticias sobre el tiempo, en el mismo mes de este último año una ola de calor nos sorprendía con temperaturas que llegaban hasta los 43 grados en algunos rincones de nuestro país.

Si a esto le sumamos que dentro del mismo hay algunos sectores que tienen una venta fuerte únicamente durante una temporada del año, la situación se agrava más si cabe, y es precisamente lo que ocurre con la industria de los trajes de baño. […]. A pesar de la gota fría que atravesaba recientemente algunas comunidades autónomas de nuestro país, el frío invernal que nos obligaba a llevar abrigos y bufandas en otoño hace unos años, tarda mucho más en llegar y eso se traduce a que, en muchas ocasiones, las zonas costeras siguen siendo un destino de, al menos, fin de semana.

Hace un tiempo, nos habría parecido una locura pensar en comprar un bañador en octubre o noviembre. En la actualidad, sin embargo, pasa. Aunque la época fuerte de ventas, por supuesto, ha quedado atrás, todavía hay quienes siguen apostando por esta prenda en los meses otoñales donde, además, se suelen aprovechar descuentos especiales o los últimos coletazos de unas rebajas alargadas. Ahora bien, ¿solo el cambio de temperaturas está haciendo que las ventas del sector cambien? No.

Por otro lado, cabe destacar que otro de los factores que influyen en este cambio conceptual de adquirir la moda baño es la sociedad en la que vivimos, donde viajar a destinos paradisíacos en pleno invierno es una tendencia cada vez más aclamada. Ahora bien, ¿va a ser así siempre? ¿Solo comprarán bañadores en invierno aquellos que vayan a coger un avión y muchas horas de vuelo?

Lamentablemente, aunque por ahora tengamos que viajar a la otra punta del mundo para disfrutar de un verano en pleno diciembre, la realidad es que el cambio climático trae consigo consecuencias alarmantes para todo el planeta. En España, por ejemplo, actualmente tenemos cinco semanas más de verano y calor que en los años ochenta, según apuntaba un estudio de la Aemet (Agencia Estatal de Meteorología) y el Ministerio para la Transición Ecológica hace unos meses. Unos datos que seguirán creciendo con el paso del tiempo.

Por tanto, al ritmo que el calentamiento global avanza y, como consecuencia, los desastres naturales de nuestro planeta lo hacen también, llegará un día no muy lejano en el que en nuestro país casi no existirá el invierno y en el que venderemos bañadores durante, prácticamente, todo el año. ¿Cómo se puede tratar esto como fabricantes de la segunda industria más contaminante? El sector textil debe ser consciente del grave problema al que se enfrenta y debe buscar soluciones como, por ejemplo, utilizar materias primas recicladas o crear producciones éticas con el medio ambiente y esto se puede conseguir también evitando las sobreproducciones. Cada vez son más las empresas textiles que producimos lo que el mercado demanda de nuestra marca, hasta el punto de que en ocasiones se llegan a producir pequeñas tiradas en mitad de una campaña por la demanda del mercado. Si todos tomamos medidas de este tipo y ayudamos a favorecer al planeta, conseguiremos también cuidar nuestro sector.

No obstante, lejos de pensar en beneficios económicos y empresariales, lo que está ocurriendo es realmente alarmante, preocupante y que, bajo ningún concepto, deberíamos permitir que sucediese.

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