El diablo viste de Prada es real y nosotras te lo mostramos

Una cuenta de Instagram recoge las historias más terroríficas del mundo de la moda.

Diablo viste de prada

La película El diablo viste de Prada se ha convertido en un referente dentro del mundo de la moda. Una historia inspirada en la figura de una de las personalidades más reconocidas en este mundo, donde se plasmaba (de una manera más cómica) la realidad de una profesión tan dura como lo es ser asistente de moda. Una jornada interminable y llena de situaciones extremas. Una realidad que parece ser el día a día de muchas personas y que así lo han querido contar públicamente.

Lauren Weisberger fue la primera en plasmar su historia personal, y ahora lo hacen cientos de mujeres más. Todo se debe a una cuenta de Instagram llamada @fashionassistant, cuyo objetivo es animar a todas esas personas que trabajan como ayudantes o becarios de la industria de la moda a compartir sus terroríficas historias sobre abusos.

Esta cuenta es anónima, y aunque empezó como una cuenta de memes, ahora es la forma de desahogarse de muchas personas. Los seguidores cuentan sus historias a través de mensajes directos y luego la cuenta lo comparte en forma de fotografía. Eso sí, antes oculta nombres de revista o de personas influyentes que aparezcan en estos relatos. ¿La razón? No quieren señalar a nadie, sino que esta realidad cambie.

En esta cuenta se pueden leer historias para no dormir donde los jefes humillan e insultan por la colocación de una coma en mal lugar, o incluso agreden arrojando objetos a la cara si el trabajo final no les gusta.

"Lo que más me jode es que no paguen. El año pasado trabajé un mes más o menos para un/a estilista que me debe más de 1000 dólares, y desde aquello he conocido a muchos otros asistentes a los que les debe muchos miles también. Como no hay ningún tipo de contrato entre nosotros y las revistas, el cliente o incluso el estilista, no hay garantía de que nos vayan a pagar. Cuando estuve de prácticas también conocí a otros asistentes a los que les debían cientos si no miles por el tiempo que habían trabajado, que oscilaba entre 6 meses y un año".

“Ahora soy un poco más mayor, pero mi primer trabajo como Relaciones Publicas en el mundo de la moda fue una absoluta pesadilla. Trabajé para una firma que trabajaba con algunos de los nombres más importantes hoy en día, pero que estaba lleno de ególatras. El co-fundador y dueño tenía un problema de adicción a la cocaína. Era tan grave que hasta podías ver un agujero adicional en su nariz, lo que me hacía darme la vuelta cada vez que estaba cerca porque me resultaba de lo más repulsivo. Una de mis peores experiencias se convirtió en mi pesadilla semanal. Nuestra oficina estaba en el distrito del famoso edificio Flatiron, y la firma era dueña de toda la planta, así que cuando la puerta del ascensor se abría tú estabas dentro de nuestra oficina. Había una estantería llena de libros enfrente del ascensor con libros de texto, libros de fotos, etc. Por las mañanas, cuando se abría la puerta del ascensor, tenías que esquivarla para evitar ser golpeado por un libro de tapa dura se te cayera encima. El co-fundador/ dueño drogadicto solía gritar: “Tú, estúpida mierda. ¿Por qué no hemos recibido esta mañana el Today Show/ New York Times/ Oprah/ GMA/ Washington Post esta mañana?” Mientras nos lanzaba los libros a la cara. Al final me despidieron, pero fue el mejor día de mi vida y también para mi salud mental. Lo mires por donde lo mires, fue una experiencia terrible”.

The scar that tells a story. #fashionassistant #stylingassistant #stylistassistant #timesupfashion

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"Estaba trabajando en un editorial que duró demasiado, y la estilista se quedó encerrada en el ascensor cuando comenzaron a cerrar todo porque se hacía de noche. Cuando regresó al set, no paraba de gritar y comenzó a patear caóticamente y a tirar cosas. Desafortunadamente, una de esas cosas lanzadas en mi dirección fue un par de botas altas de Louboutin".

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