¿Debemos comprar ropa para reactivar la economía tras el confinamiento?

La moda es política, y en tiempos críticos, tu ideología cuenta más todavía. Las 'fashion insiders' María Bernad, Blanca Miró y María de la Orden, Saray Luis Martín y Gema Gómez de Pablo nos cuentan qué opinan.

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Imagen de la colección de primavera-verano 2020 de La Veste. © La Veste.

Seguramente hayas sentido una punzada de remordimiento cuando entraste en la web de tu tienda favorita durante el confinamiento; que te hayas planteado si tiene sentido comprar ropa cuando apenas sales de casa; si es frívolo concluir un pedido y exponer a posibles contagios a todos los miembros de la cadena de suministro. Y en este mar de culpabilidad y dudas, los descuentos constantes no te ayudan a vaciar el carrito...

¿Por qué hay rebajas ahora?

El confinamiento nos pilló en pleno cambio de estación, uno de los momentos clave de la industria, donde las tiendas hacen acopio de nueva temporada para unos consumidores hambrientos de novedad, de prendas de entretiempo que los liberen de la pesada ropa de invierno.

Pero este año el stock se quedó colgado (literalmente) de las perchas, y para cuando los clientes lleguen lo querrán rebajado, pues así lo dictará el calendario. Así que las firmas ya están locas bajando precios con el objetivo de ir dándole salida y, lo más importante, mantenerse a flote y pagar a la plantilla. Esas rebajas pueden interpretarse a menudo como un grito de auxilio. Entonces, ¿qué? ¿Compramos?

¿Comprar ahora es generoso o consumista?

"Si compramos prendas que fomentan el coronavirus o el cambio climático (ya que su producción genera deforestación o grandes impactos), vamos contra nosotros mismos", responde Gema Gómez de Pablo, directora de Slow Fashion Next. "Al consumir productos que regeneran los ecosistemas y las redes de trabajo o que activan empleo local, sí fomentamos una economía beneficiosa para todos", aclara.

Esta conexión, la de la moda con la economía, a menudo es subestimada. Se nos olvida que la riqueza se redistribuye con nuestras compras, y que somos responsables de a quién dar nuestro dinero: conglomerados de lujo, tiendas vintage, cadenas esclavistas, talentos emergentes... Antes de pagar, ¿te lo piensas dos veces?

Blanca Miró y María de la Orden, las diseñadoras de La Veste, explican que "aunque ahora es un momento delicado para todos a nivel económico, es importante pensar en los pequeños negocios. Darles nuestro apoyo para que pueden sobrevivir a esta crisis". En su caso, siempre han creído "y ahora con más razón, que resulta fundamental apoyar las marcas locales, de producción española". Y nos animan a comprar todo tipo de cosas (no solo artículos de primera necesidad), "siempre y cuando sea una compra sustancialmente sostenible, responsable y necesaria".

Además, la ilustradora de moda Saray Luis Martín nos revela que durante esta época ha ido recibiendo información de primera mano sobre la situación económica de empresas textiles, los procesos productivos, envíos... "Y todos ellos necesitan y quieren seguir trabajando, aunque con otros protocolos". 

El auge de la antimoda

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Imagen de la colección de primavera-verano 2020 de La Veste. © La Veste.

No es ningún secreto que los chándales se están vendiendo como churros durante la pandemia, aunque también hay quien viste dignamente fuera de la foto de Instagram. La diseñadora de Les Fleurs Studio, María Bernad, afirma que no lleva chándal "a no ser que esté en el campo ayudando en el jardín o haciendo deporte. Vestirme cada día me hace poder sentir que todo sigue siendo normal".

Si nos tienta comprar algo, Gema Gómez de Pablo aconseja que primero comprobemos el armario para "elaborar una lista de lo que realmente necesitamos, y ahora que tenemos tiempo, buscar marcas que estén haciendo las cosas bien; dejarnos enamorar por sus historias y sus propuestas con valor estético por fuera y por dentro". Además, plantéate qué tipo de ropa sueles llevar, si es tan incómoda como para no querer ponértela ahora. "Hay que valorar la calidad e invertir en prendas que podamos llevar en casa, con tejidos cómodos", propone María Bernad.

Porque la clave de la ropa está en su utilidad: de nada sirve colgada en el armario. Por eso comprar moda despierta la esperanza de poder llegar a usarla, de que cambien las circunstancias. "Puede parecer una tontería y quizás algo frívolo, pero yo tengo mi propia wish list, que por ahora, se queda en eso. Me hace soñar y pensar en el mar, el sol y en sentirme de nuevo libre y volver a disfrutar de la moda al cien por cien", con esa Saray Luis Martín.

Liderar el cambio

Blanca Miró nos dice que ya ha "aparcado las compras impulsivas totalmente", al igual que millones de personas en todo el mundo. Este simple detalle ya resulta positivo para la economía, pues se trataba de un tipo de consumo nocivo, cuyos artículos se convierten en basura a la velocidad del rayo. En palabras de Blanca y María de la Orden: "Esperamos que la situación cambie, nos quitemos el miedo, y poco a poco, regresemos a esta nueva 'normalidad' de una forma más consciente. Habiendo aprendido algo".

Violeta Valdés

Violeta Valdés

Me licencié en Derecho por error, cuando mi vocación estaba más en una redacción que en un bufete, y corregí el tiro especializándome en comunicación de moda y belleza. Desde entonces, pongo negro sobre blanco mis hallazgos, cruzadas, inquietudes y anhelos en estos dos campos, que son mis dos pasiones. Porque la manga de una blusa o el tono de una barra de labios dicen más del mundo en que vivimos que cualquier diario, y ahí entro yo para contarlo.

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