"Las redes sociales te exponen a un vasto público listo para juzgarte", Chiara Ferragni.

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Dueña de un lucrativo imperio que gira en torno a su persona y prometida con el rapero más famoso de su país, la llaman 'la Kim Kardashian italiana'. Ella es su propia marca: acumula más de diez millones de seguidores en Instagram, 23 empleados y casi 20 millones de dólares en ingresos anuales. Así ha logrado encarnar el sueño 'millennial' la nueva musa de Intimissimi más allá del 'selfie'.

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Chiara Ferragni, el rostro de los diez millones de 'followers'. © Gianluca Fontana.

"Mi mundo es compartido de forma constante. Es una característica con la que he aprendido a convivir", responde Chiara Ferragni (Cremona, 1987) al preguntarle si alguna vez se ha sentido sobreexpuesta. La pregunta procede: diez millones de pares de ojos examinan el magnífico escaparate que Instagram ofrece de su vida, con seis instantáneas de media al día, y a menudo, vídeos en riguroso directo. "Las redes sociales son un arma de doble filo: por un lado, ofrecen la posibilidad de compartir las propias ideas y opiniones, y por otro, te exponen a un vasto público que está listo para juzgarte sin conocerte personalmente. Es preciso ser fuertes y estar seguros de las propias elecciones, como en la vida real", añade.

Antes de que nadie supiera manejar esta arma, Ferragni ya la empuñaba con firmeza. En 2009, mientras estudiaba Derecho, creó el blog The Blonde Salad, aunque no tenía muy claro por ni para qué compartía sus estilismos en Internet: "En su momento, no tenía ni idea de que esta pasión se convertiría en una profesión, pero ha sido fruto de un gran compromiso. Estaba en el último año de carrera y decidí dedicar a esta actividad todo mi tiempo y energía", recuerda Chiara. Nunca llegó a licenciarse, pero seis años después acabó en Harvard. No como estudiante, sino como objeto de estudio: ya poseía una fortuna valorada en más de 6 millones de dólares; había adquirido la residencia estadounidense en tiempo récord; y estaba al frente de una compañía que empleaba a 16 personas, todas menores de 30 años. Ella misma ha sido incluida en las dos últimas listas de Forbes 'Los 30 menores de 30 más influyentes' en el campo del arte.

En la actualidad, el TBS Crew se ha ampliado a 23 miembros, con Riccardo Pozzoli como cofundador y CEO. Pareja de Ferragni en los albores del blog, dicen que fue él quien la ayudó a monetizarlo. Eso sí, la fashion influencer –ella prefiere evitar la etiqueta 'blogger'– relanzó theblondesalad.com el año pasado como una web de estilo de vida. También incluye una gran tienda virtual, donde encontramos moda vintage, los diseños que luce en Instagram o sus colaboraciones con otras firmas (Philosophy di Lorenzo Serafini, Nº 21, Levi's...). Aunque, desde 2013, también da rienda suelta a su faceta creativa en Chiara Ferragni Collection. Le va de miedo. Solo en 2016, la marca generó casi 20 millones de dólares, según Business of Fashion.

 

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Chiara Ferragni. © Gianluca Fontana.

 

Chiara Ferragni es la reina todopoderosa de un gremio en otra época denostado; y, sin embargo, hoy presente en cualquier estrategia de comunicación que se precie. "La industria de la moda ha aprendido a aceptar a los blogueros e influencers con el paso del tiempo, a comprender su potencial y puntos de vista", nos dice.

Lo cierto es que a la sociedad le ha costado asimilar este invento millennial de llevar una vida de ensueño mediante patrocinios. Pero, a diferencia de sus colegas, Chiara ha materializado seguidores y likes en un imperio de ladrillo y cemento. Y no es una forma de hablar. En vista del éxito que cosecha Chiara Ferragni Collection en Luisa Via Roma, Selfridges o Le Bon Marché, así como las tiendas efímeras de la marca, la italiana ha inaugurado una tienda en Milán y otra en Shanghái. Solo en China, se prevén catorce aperturas más para finales de 2019. Una conquista meteórica. 

Pero hay cosas que no terminamos de entender de Chiara. Como que se niegue en redondo a hablar con la prensa de su vida personal mientras da testimonio en redes de sus momentos íntimos, o que rehúse hacer declaraciones sobre Fedez (1989, Milán) cuando el cantante –y su compañero de selfies– le pidió la mano en un concierto multitudinario en Verona. Lo que está claro es que Ferragni sabe vivir con sus contradicciones, como erigirse activista  #freethenipple y, a la vez, ser imagen de una gran firma de lencería como Intimissimi.

Pero este último caso es distinto. En cuestión de tres años, Chiara ha pasado de asistir a su desfile como espectadora a concebir el vestuario de su próximo espectáculo, Intimissimi On Ice, A legend of beauty. "Me he inspirado en cuadros de Klimt y en la moda de los 90, cuando desfilaban las tops en Versace", explica al respecto. Lo que más le ha gustado ha sido "estar en contacto con tantos talentos internacionales: del productor, Marco Balich, a los patinadores profesionales. La parte más bonita de mi trabajo es rodearme de gente interesante y curiosa". ¿Y en tu vida cotidiana, a quién prefieres tener cerca? "A personas sinceras de las que pueda fiarme. Aquellas con una pasión, aunque sea distinta a la mía, pero a la que dediquen una gran energía", contesta Ferragni. "En el curso de esta experiencia, he aprendido que cada uno debe emprender su propio viaje y seguir sus pasiones", apunta.  

Claro que no ha estado sola en este periplo... "Mis seguidores son un gran apoyo y una fuente continua de energía", revela la empresaria. Y es que da vértigo pensar que quizá nunca existiría este imperio basado en la propia Chiara sin los likes de sus diez millones cien mil entusiastas.

 

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