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Nos colamos en el armario de Eva Serrano, la directora editorial de Círculo de Tiza

La editora de Círculo de Tiza se mueve entre lo clásico y lo moderno. Una suerte de vanguardia atemporal que se materializa en broches encontrados y bolsos heredados.

Eva Serrano
Fotografía: Gema López

Lleva calcetines de editora. Sobre su fondo blanco se estampa un texto virgen en el pie izquierdo y su versión corregida, con tachones, en el pie derecho. También tiene un bolso en forma de libro, con solapas y canto perfectamente rectangulares. "Como los libros se acaban, su fin pasa por convertirse en un objeto con el que se pueden hacer otras cosas más allá de leerlos", asegura. Eva Serrano es la directora editorial de Círculo de Tiza y sus elecciones textiles beben claramente de su profesión. Si con la literatura mantiene un afectuoso romance, con la moda tiene "una relación de interés desinteresado": me interesa mucho porque uno viste como es, dentro de sus posibilidades, pero no creo que haya que ser esclava de la moda". En su caso, las temporadas no influyen en sus gustos.

 

Entre lo clásico y las vanguardias, el estilo de Eva es digno de novela


Para la sesión de fotos que acompaña a estas líneas ha elegido una chaqueta de Rochas de hace 16 años. Su diseño de líneas rectas podría ser el de cualquier prenda recién lanzada al mercado. "Soy bastante clásica, pero tengo cosas que se anticipan un poco al tiempo", sopesa. De hecho, si pudiera cambiar su armario por el de otra persona elegiría el de Elsa Schiaparelli, que se adelantó a su tiempo como pocos. También aceptaría el trueque con cualquiera de las musas de Woody Allen en sus películas del siglo pasado, como Diane Keaton en Misterioso asesinato en Manhattan (1993). Sus estilismos masculinos encajan a la perfección con los de Eva, que rehúye de escotes y prendas ajustadas. Su versión de la feminidad (estilísticamente hablando) se concentra en la barra de labios roja. Su armario está, además, lleno de anécdotas dignas de novela.

Eva Serrano no compra moda compulsivamente: todo lo que posee es fruto de "encuentros". Aún así, ha construido una flamante colección de piezas de culto.

Fotografía: Gema López
Fotografía: Gema López

Los zapatos que luce en estas páginas, por ejemplo, serían un buen punto de partida. "Un día fui a Barcelona a la entrega de un premio literario. Estaba en el taxi, pasamos por delante del escaparate de Rochas y los vi. Le dije al taxista que parara y me los compré", recuerda con gesto de satisfacción. Su narración textil estaría aderezada con una amplísima colección de broches, gafas de ver y piezas heredadas de su madre, como unos bolsos de Loewe. Un clásico escrito con hilo.

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