Cinco tópicos sobre la moda actual que empiezan a ser irritantes

De un tiempo a esta parte se repiten (por doquier y cual antimantras) una serie de ideas sobre el estado actual de la moda que no acaban de ser del todo verdad pero que se dan por buenas debido, precisamente, a ser repetidos hasta la saciedad.

Moschino
Moschino.

Primero. Últimamente muchos expertos -que, curiosamente, se ganan la vida con esto-, a la pregunta ¿qué se lleva esta temporada? responden a toda prisa y tirando piedras sobre su propio tejado: "Se lleva todo", o, también, algo similar a "estamos en la época del todo vale". Para hacerlo se basan en el tópico que asegura que la libertad en el vestir es total y que ahora lo que importa es "ser uno mismo" y "buscar un estilo propio". Y no es verdad. No se lleva todo y lo que es peor, no todo el mundo puede llevarlo todo, se pongan ustedes como se pongan. La gente ante tal respuesta se queda alucinada porque el respetable lo que necesita es una solución y despejar sus dudas.

Segundo. Se parte de la base, efectivamente, de que todo el mundo tiene o puede llegar a tener estilo propio y que lo que hay que ser es, por encima de todo, "uno mismo", así seas un imbécil integral. La autenticidad y la originalidad parecen ser la norma a seguir, pero se olvida que la moda también sirve para esconderse de los demás e incluso de uno mismo, que la moda puede ser un disfraz, una farsa. Que la moda puede mejorar nuestro aspecto, ocultando la chepa, reduciendo cintura, enmascarando la edad. A veces, muchas vece,s, es mejor no ser uno mismo. Muchas veces no tienes ningunas ganas de ser tú y quieres parecer más rico de lo que eres o definitivamente más listo. A veces quieres ser otro y la moda te puede ayudar a conseguirlo.

Tercero. El concepto "estilo" ha sustituido al burgués concepto de "gusto". Ahora con tener "estilo" (el tuyo propio, el que, supuestamente, te permite ser tú mismo) parece que ya vas que ardes, con tener estilo vas que chutas, si tienes estilo, todo solucionado. Pues no. Porque la moda sigue sirviendo para sentirse integrada en una comunidad, en una tribu, en un grupo, en una pandilla. De ahí que los diputados de Podemos prescindan de la americana o que las adolescentes (e incluso sus madres) insistan en vestir pitillos rasgados a la altura de las rodillas. Sigue habiendo cosas que están de moda y otras cosas que no.

Cuarto. La idea del "todo vale" parece liberadora pero podría esconder algún que otro rasgo reaccionario porque si "todo vale", también vale salir a la calle en burka, salir a la calle con tacones finos de doce centímetros, operarse hasta quedar como un gato, obligar a las mujeres a volver a casa y vestir delantal, enaguas de seis capas, miriñaque asfixiantes… 

Quinto. No, no todo vale y sí, sí hay cosas que se llevan o que se siguen llevando, sofisticando, civilizando y readaptando porque siguen funcionando. Siguen habiendo tendencias. 

Es tendencia que las mujeres vistan planas, porque las mujeres se mueven libremente; lo sporty o casual prima sobre lo formal pero, paralelamente, aparecen trazas historicistas y el culto a lo vintage; siguen funcionando las grandes marcas, al igual que la fascinación por el logo; hay una tendencia que se impone cada día más y que promueve formas de corte, por decirlo simple, minimalista; la frontera entre lo masculino y lo femenino, al menos en las democracias civilizadas, se difumina, al igual que, al menos en el aspecto (o mejor dicho, sólo en el aspecto), la frontera que hay entre viejos y jóvenes y entre ricos y pobres.

La idea de lujo y de exclusividad sigue funcionando a la perfección y la gente sigue pagando pingue dinero por unos jeans o incluso por una camiseta de algodón blanco. Lo eco, aunque de forma intermitente, está de moda, al igual que lo artesanal, que es un concepto que tanto las grandes como las pequeñas marcas sacan a pasear de vez en cuando para denotar autenticidad. La moda con conciencia y sostenible sigue estando de moda… Digan lo que digan y pese a los intentos de las revistas de moda (puntuales, eso sí y la mayoría de las veces oportunistas) la delgadez se prefiere a la gordura, la juventud a la vejez, las modelos blancas a las negras o asiáticas que se siguen considerando un tanto exóticas, porque esa es otra, lo exótico (África, China, Andalucía…) sigue estando de moda, sigue interesando porque sigue habiendo en moda un cierto tufo a colonialismo. Digan lo que digan los desfiles, en vivo y en directo, siguen siendo la mejor manera de mostrar una colección y los superdiseñadores (Karl Lagerfeld a la cabeza) siguen funcionando como reclamo (ahí está el ejemplo de Alessandro Michelle en Gucci que se ha convertido ya en un gurú indiscutible). Está de moda el viaje, ya sea interior o de escapada.  O sea que sí sigue habiendo tendencias y no, no todo vale. 

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