El verde es el nuevo negro: triunfa la conciencia eco

En España se celebra el primer foro de moda sostenible, las marcas eco se multiplican y la conciencia 'verde' de los consumidores despierta.

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Si has mirado en la etiqueta de una prenda dónde fue confeccionada, si te has interesado por la procedencia del tejido o si en lugar de huir despavorido cuando has sabido que la camiseta que tenías en la mano estaba hecha con basura oceánica, la has comprado de inmediato, felicidades, has dado los primeros pasos para ser un consumidor de moda sostenible. Estás contribuyendo a una tendencia que responde a la emergencia ecológica, ayudas a la economía local y además, va a la última. La moda verde crece en España, las conciencias despiertan y florecen las nuevas marcas.

Moda sucia

¿Qué es una prenda sostenible? "Para determinarlo, hacemos un análisis de su ciclo de vida en todas sus etapas: el uso intensivo del suelo, el consumo de agua, el uso de químicos o los residuos generados en la etapa de producción. El impacto social en la etapa de confección y si acaba en un vertedero al final de su vida", dice Gema Gómez, directora de la plataforma Slow Fashion Spain y, desde este año, coordinadora del Fashion Revolution Day, una campaña para conmemorar la tragedia del Rana Plaza  (Bangladés) que concentra los esfuerzos de marcas y profesionales para lograr una moda más ética.Es muy posible que los botones de esa falda vaquera, estilo años 70, que has comprado esta temporada estén fabricados en China y su tejido en India. Aunque tenga un aspecto muy inocente, es tan sucia como un coche. "Se estima que el sector textil es responsable del 10% de las emisiones de CO2 en el mundo. Es una industria muy deslocalizada", explica Gema y añade otros problemas: "El algodón y el poliéster son las dos fibras que más se utilizan. El algodón ocupa solo un 3% de la superficie mundial que cultivamos, ese 3% utiliza el 25% de los pesticidas".

Las marcas se unen

Después de años trabajando en lo que ella llama fast fashion, Mónica Melero empezó a preguntarse si no habría una manera más limpia y justa de hacer moda. Ella es la fundadora de Moves to Slow Fashion, una plataforma que aglutina a más de 50 marcas sostenibles, y una de las personas al frente de Moda Sostenible Barcelona, que en junio celebró el primer foro sobre ropa eco en la semana del diseño de Barcelona. "Es una tendencia que crece exponencialmente. El modelo de nuestra asociación se está replicando en Madrid, Murcia, Valencia... fuera de España, en Sudamérica sobre todo, hay un boom enorme". Desde su posición, Mónica recibe más y más consultas de profesionales que quieren orientarse hacia lo sostenible. Las marcas eco se multiplican. Compiten con los grandes y debido a su sistema de producción, son más caras, pero además de valores éticos, ofrecen un producto más exclusivo, menos uniforme. Una de las marcas españolas más veteranas en este aspecto es Ecoalf, que usa materiales reciclados. "A través de inversión en I+D podemos crear tejidos con las mismas texturas y propiedades técnicas que los mejores tejidos del mundo, pero sin necesidad de comprometer los recursos naturales de las próximas generaciones. No podemos seguir viviendo en este planeta como si hubiera otro al que ir cuando este esté destrozado", dice su fundador, Javier Goyeneche.  

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Mejor en casa

Los beneficios no solo son para el planeta, sino que también reactivan la producción local, tan depauperada en España. La firma Ecoology usa tejidos ecológicos certificados, provenientes de bosques sostenibles, como el Tencel y fabrica en Barcelona, en talleres de inserción social. "Es un arduo trabajo de búsqueda de materiales certificados, talleres locales que acepten pequeñas producciones y talleres sociales donde se ayuda a colectivos en riesgo de exclusión. Luego está el sueño de querer cambiar los hábitos del consumidor para que no quiera tener más, sino mejor y más ético. Las ganas de cambio mueven montañas", dice su fundadora Eva García.Si hay una gurú mundial que destaca en medio de este ambiente colaborativo, es la diseñadora, pionera en el activismo fashion y fundadora de Fashion Revolution, Orsola de Castro. Ella también es jurado en el certamen EcoChic Design Award, en el que este año por primera vez participan diseñadores emergentes de nuestro país. "El interés en España es fortísimo, pero creo que lo que marcará la diferencia es la difusión de criterios y prácticas respetuosos con el planeta en las escuelas de moda". Que así sea porque según los profesionales, no tenemos plan B.

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