La camisa negra, ese horror

La camisa negra es, con diferencia, la prenda más difícil, no ya de llevar, sino de sobrellevar.

Idris
Idris Elba con camisa negra y smoking.

 

Iris  Elba, que es ese actor que descubrimos en The Wire y que es el responsable de la invención de la palabra "hombre" pues fue lo que exclamaron los Dioses Olímpicos cuando les pasó por delante: "¡eh ahí, el hombre!", dijeron… bueno, pues este hombre por encima de todo, apareció en los premios Bafta vestido con un smoking clásico negro, con su pajarita negra -hasta ahí todo bien- pero también con la camisa de color negro. Hay que ser justos y reconocer que a Elba, ese hombre, el hombre-hombre, no le quedaba mal, porque es casi imposible que a este prodigio de actor de prodigioso físico, algo le llegue a quedar mal. Casi imposible. Pero la imagen nos sirve para dar una serie de consejos sobre cómo llevar la camisa negra.

El primero sería que antes de vestir una camisa negra se lo piensen ustedes mucho. Mucho. Hay millones de otras posibilidades. Millones. Eso en el caso de ser mujer, pero si usted es hombre (y a no ser que seas Iris Elba, que no descarto para nada que esté leyendo estas líneas) no la vista usted jamás. Usted. Jamás. Hay muchos camareros a los que les obligan a llevar-la. Y en muchas peluquerías modernas los empleados van de negro. También en tiendas de ropa. Es tremendo, pobre gente. A parte de los míseros sueldos tener que vestir de negro, como si asistieras al funeral de tu propio ser, permanentemente. Y nunca esos uniformes están hechos con tejidos de calidad. Nunca. Es torturante. Yo me solidarizo muchísimo con ellos, muchísimo (claro que debe ser imposible solidarizarse con algo poco o poquísimo, eso debe ser muy difícil).

Con camisa negra visten los curas, los falangistas y los mafiosos. A no ser que usted sea una de las tres cosas (o las tres a la vez, que suele pasar), no la vista. 

Si es usted mujer, o tiene previsto convertirse en una en breve, lleve la camisa negra, muy a nuestro pesar, siempre y cuando sea de seda o de raso de seda. Visualice como lo haría Isabel Preysler (pantalón de crepé blanco, ristra de perlas cultivadas de Suárez, stilettos de doce centímetros de cocodrilo…) y siga esas visones, cruce los dedos y a ver si hay suerte, que la va usted a necesitar.

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