La gabardina: consejos para llevarla bien

Es un clásico indispensable que no debería faltar en tu armario.

Burberry

- Claro que si no la tienes todavía no pasa nada, pero empieza a ahorrar desde ya para hacerte con una, eso también. Porque, además, la gabardina debe ser buena (de Burberry o Mackintosh, como poco, como los que te enseñamos aquí), porque es uno de esos elementos que si no es bueno o de calidad se nota a la legua. Y si se nota a la legua, no te digo como se nota de cerca.

- La gabardina debe ser, claro que sí, de tejido de gabardina (que por eso se llama gabardina…), una sarga de algodón tratado que es impermeable y suave, por lo tanto, todas esas gabardinas que se ven por ahí de tejido apelmazado (esas de bajo disparado), no son gabardinas como Dios manda.

- La gabardina clásica es larga hasta más allá de la rodilla (las cortas son motivo de debate constante y menos prácticas, o sea que cubren menos, y si cubren menos, te mojas más), cruzada, lleva cinturón y cuello spencer. Su manga acostumbra a ser ranglán. Las de Burberry (originales desde 1912, las de Mackintosh datan de 1823) tienen una serie de detalles y arreos que nos recuerdan que fueron prendas ideadas para resguardarse de la lluvia en las trincheras (de ahí que en inglés, se llamen trench): la pieza de refuerzo del hombro que servía para apoyar el arma, por ejemplo, es una de estas trazas del pasado.

Mackintosh

- La gabardina es ligera, no pesa y tampoco abriga. Es, insistamos en ello, para resguardarse de la lluvia y le pasa lo que al Barbour que si quieres que además de eso te resguarde también del frío hay que vestirla con americanas de tweed, jerséis gruesos o comprarse chalecos que hagan esa función. Burberry, al igual que Barbour, provee de unos chalecos de lana muy bonitos, no en todas las tiendas los tienen, hay que pedirlos y son muy caros. De todos modos ahora hay por todas partes (en Muji, por ejemplo) chalecos de pluma superligera que pueden satisfacer a la perfección la necesidad de calor, que calienten mucho y abultan muy poco.

- Una gabardina buena puede cubrir cualquier conjunto, del vaquero al smoking o incluso un vestido de gala largo y bordado. Y es que la gabardina está por encima de cualquier consideración. Tiene poder.

- Aquí nos gustan de color arena o beis más que las grises, azul marino, o negras, aunque las hay de color granate que tampoco están mal. Pero vamos, que si estás pensando en hacerte con una, mejor que sea en color beis, el color de la gabardina "de-toda-la-vida".

- Una buena gabardina debería durar muchísimos años. Y cuanto más usada y más tralla le hayas dado, mejor estará. Le pasa a la gabardina lo que a los encerados, al tweed o al cuero, que cuanto más se usan, mejor (este, por otro lado, es el típico pensamiento de estilista, pero también hay que reconocer que qué maravilla estrenar y qué maravilla el olor, el color y la textura de las prendas nuevas, qué maravilla… usadas, pues oye muy bien, pero nuevas…ilusionantes).

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