Los secretos de la moda

Apuntamos algunas ideas que nadie jamás se ha atrevido a contarte sobre el funcionamiento interno de este fenómeno global que hemos acordado en llamar moda, donde nada nunca es lo que parece.

Givenchy
Givenchy

 

Primero: la moda, contrariamente a lo que la gente piensa, es un sistema conservador. Vende novedades pero no le gustan los cambios. 

En invierno vendemos abrigo y en verano paraíso y biquinis. Es a lo que nos dedicamos. Para hacerlo se cuenta con la memoria de pez del consumidor. 

Hemos hecho creer que todo va a la velocidad de la luz gracias a que se ha pasado de dos colecciones al año a, como mínimo, seis (ocho si las casas hacen alta costura). Hay que crear inputs constantes para que la gente entre y salga de las tiendas sin cesar. Y para que creeamos que lo que llevamos "ya no se lleva". Comprar se ha convertido en una actividad constante (nuestros abuelos compraban ropa nueva cuando la vieja se había desintegrado, no antes). 

Si observamos y analizamos la velocidad a la que la moda presenta "novedades", nos damos cuenta de que es imaginativamente imposible  que estas sean realmente "novedosas", que eso sea verdad.

Esta es la primera idea que quiero que quede clara: a la moda no le gustan los cambios, el consumidor quiere novedades constantes, pero no es cierto que la moda genere novedades reales al ritmo que creemos que lo hace

Segundo: hay otra cosa que la moda sabe hacer a la perfección, que es apropiarse de todo lo que le venga bien para conseguir su fin (presentar novedades constantemente).

La moda se apropia de imágenes y actitudes que vienen del cine (y de eso hemos venido a hablar hoy), pero también del arte, del underground, de los palacios, de países lejanos o de barrios cercanos. Se apropia de imágenes religiosas, de símbolos políticos (se puede llegar a apropiar incluso de ideologías -como el ecologismo, por ejemplo-), de estandartes nacionales (las banderas…).

Este apropiacionismo constante (que sirve para montar un desfile, crear un estampado, decorar una tienda…) se realiza a través del "ninguneo" (que F, o sea, de desposeer el significado profundo del icono o imagen del que se apropian). Se entiende este punto con un ejemplo: calaveras y cruces, los escudos. 

Por lo tanto:

  • La moda se apropia de todo a su paso para poder crear esta ilusión de "novedad" ("lo que hay que llevar") constantemente.
  • Hay elementos de los que se apropia que quedan atrapados en su sistema y, por así decirlo, se convierten en letras de un abecedario (el de la moda) que se utiliza generación tras generación (que pasa, por así decirlo, de padres a hijos).

Es un catálogo de imágenes y quimeras que la moda utiliza para venderse de forma recurrente. Y siempre son los mismos (de ahí que digamos que la moda es un sistema conservador).

Estos elementos que se repiten colección tras colección, este catálogo de imágenes, son auténticos argumentos universales. Se quedan en el sistema porque, de forma misteriosa, representan "el deseo de ser…" del consumidor (pero también del diseñador). Son iconos que siguen sirviendo para satisfacer nuestro "aspiracionismo".

El cine, por ejemplo -pero también la música pop, la historia de la humandidad, así a lo bestia, así en general...-, ha sido una máquina de crear estos iconos, estas imágenes, estos prototipos. Lo ha hecho en dos direcciones: ha creado "personalidades, actitudes" a través de actores y actrices, y ha creado "estilos" a través del ambiente y la atmósfera de las películas.

Continúa leyendo...

CONTENIDOS SIMILARES

COMENTARIOS