Moda -- 101 Consejos

15 chaquetas de entretiempo para llevarte de vacaciones

Es uno de los ladrillos centrales del mural de los consejos maternos. Maternos es el adjetivo solo porque las abuelas no suelen estar presentes cuando las nietas se revuelven el pelo frente al espejo de la entrada e introducen la llave en el cerrojo de la puerta antes de salir de noche a la calle. Las abuelas, además, se han especializado en servir un segundo plato antes de que sus vástagos hayan terminado el primero. Con esa tarea tienen sufieciente. Pero si se encuentran presentes, liberan a sus hijas del ladrillo.

¿Así vas a salir? ¿No vas a ponerte nada encima?

La edad de los descendientes es inmune al metralleo. La pregunta te va a alcanzar sin importar tu partida de nacimiento. Sabrán ellas de lo que hablan. Han tenido más veranos que tú. El sol les ha tostado la nariz y coloreado las pecas durante más julios y agostos que a ti. Son conscientes de que las noches de verano se vengan de los latigazos del sol e inflan de agua el aire y de que en la montaña el rocío pespuntea las hojas de la hierba. La temperatura se desliza y la humedad lame la piel. Mañana puedes despertar con la nariz atascada y una lija bajo la campanilla. No podrás hacer pleno uso de tus conductos nasales, estarán cortados como las calles del centro en verano. Se te arruinará el siguiente día. Te trastocará la semana. Te habrás quedado sin vacaciones. Y, encima, llegarás derrotada a la oficina.

Y todo porque no cogiste una rebequita.

Aquí no tenemos ni un ejemplar de esas. Tampoco encontrarás blazers. Para esos necesitarías un portachaquetas de verdad. Y si hay un portachaquetas de verdad involucrado en tus vacaciones, no son vacaciones. Son, probablemente, una reunión en el extranjero. O peor: una boda. Compromisos. Obligaciones.

Lo que aquí recopilamos son porsiacasos térmicos de carácter manejable. Todas las chaquetas caben dobladas en la maleta. Cobijan en un festival de música, refulgen en un concierto, resuelven una noche de copas y elevan una cena con amigas.

En caso de boda imprevista, siempre se podrá cohetear al centro comercial más cercano. O fingir una gripe veraniega. Son muy comunes. Pregúntale a tu abuela.