Al ritmo vital de Ana Locking

No recuerda la primera vez que se puso unos zapatos de tacón, pero está segura de que, desde entonces, no se los quitó. ¿Quién es? Ana Locking.

ana locking

No recuerda la primera vez que se puso unos zapatos de tacón, pero está segura de que, desde entonces, no se los quitó. ¿Quién es? Ana Locking. No sólo una amante de los tacones, sino también una diseñadora y artista global, con una parte de creativa, otra de visionaria y una última de empresaria. Desde 2008 presenta sus propias colecciones en la pasarela Cibeles, consiguiendo a menudo la admiración de crítica y público. Sin embargo, es conocida en el ámbito del diseño desde mucho antes, sobre todo por su anterior firma, Locking Shocking, ya desaparecida. Al principio, Ana resulta seria, cerrada, locked, como su firma. Pero pasan los minutos y se va abriendo. Empieza a dejar ver a una mujer más relajada, segura y apasionada. Y más aún, habla de su madre, modista, y de su formación, en la Facultad de Bellas Artes de Madrid, y de su afición a los disfraces de niña, y del cuadro que le daba miedo, “Saturno devorando a sus hijos”, de Goya. Se percibe que es inquieta, en sus gestos y en su delgadez. Viste de manera sencilla, vaqueros y blusa rosa, con un toque especial: un collar azul cielo con forma de tallos de rosa, una pieza de su colección Under Beauty. ¿Su inspiración? Cada colección tiene un punto de partida. Puede surgir de una película, como la citada Under Beauty (primavera-verano 2012), basada en la primera escena de “Terciopelo Azul”, de David Lynch, en la que la cámara indaga más allá de las apariencias. Otro ejemplo es su colección Antídoto (2010), que surgió como una especie de tratamiento colorista contra la invasiva negatividad provocada por la crisis económica. La creación es el aspecto que más le interesa de la moda: “Soy una contadora de cuentos”. La mayoría de ellos son autobiográficos, hablan de lo que ella experimenta, también cuando vive las historias de otros en el teatro o en un libro. “Termino las colecciones vacía, exhausta... Siempre digo que no voy a ser capaz de continuar. Luego, el ritmo de la vida sigue su curso y te vas retroalimentando. Cuanto más vives, más tienes que contar”. A pesar de todo, en este punto de su carrera, se considera 30% creadora y 70% empresaria. Le encantaría tener un equipo mayor para poder dedicarse a lo que de verdad le gusta: diseñar. Pero los problemas de la industria textil en nuestro país le desesperan: “Lo que falta en España es cultura de moda”. De hecho, Locking es profesora en un training profesional para diseñadores en proceso de formación que aún no están preparados para saltar al ring empresarial. “No hay comunión entre industria y diseño”. A estas alturas de la entrevista, ya está completamente unlocked. Se ha revelado la auténtica Ana González, tanto la emprendedora, como la artista. Como empresaria descubre su parte más reivindicativa: “los gobiernos en este país no se han interesado por la creación”. Considera que el Estado debería trabajar para generar la colaboración entre empresarios y creativos, “porque en España hay talento, pero no lo reconocemos”. Como artista, su trabajo ha sido premiado en varias ocasiones, aunque mantiene que “el placer más grande es ver tu ropa en la calle, no tu foto en una revista”; su objetivo es hacer prendas que lleve la gente: “si no, tu trabajo queda incompleto”. La artista incompleta sin su público, la industria incompleta sin la creatividad, el outfit incompleto sin el collar azul… Son los detalles los que hacen a las personas, no el envoltorio. Y Ana Locking conoce el entorno en que se mueve: “La moda habla de belleza, pero lo que hay detrás es mucho más complicado”.

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