Ana Locking: un salto del arte a la moda

Ana González, más conocida como Ana Locking, llegó al mundo de la moda con 26 años, en 1996, y creó la firma de accesorios Locking Shocking de la que sería, durante más de una década, directora artística y, gracias a la cual, se sumergió de lleno en lo que ahora es su vida: la creación.

ana locking

Ana González, más conocida como Ana Locking, llegó al mundo de la moda con 26 años, en 1996, y creó la firma de accesorios Locking Shocking de la que sería, durante más de una década, directora artística y, gracias a la cual, se sumergió de lleno en lo que ahora es su vida: la creación. Rondaban los años setenta cuando Ana, en su más tierna infancia, ya mostraba interés por la ropa y disfrutaba con las prendas que tenía a su alcance, hecho que no resulta del todo extraño si se tiene en cuenta la profesión de su madre, “Me impresionaban muchos vestidos. Mi madre era modista y yo jugaba con ellos, me disfrazaba poniéndome cuatro o cinco a la vez…”. Pero hasta después de su paso por la Universidad de Bellas Artes, de Madrid, no decidió dar el salto a este oficio tan complejo, aunque sus comienzos, como los de tantos otros, no fueron fáciles ni directos. Realizó diferentes trabajos relacionados con el ámbito de la imagen que, poco a poco, le conducirían al mundo de la moda. “Tras pasar por Facultad, conseguí trabajo como infografista en una agencia de comunicación. Al empezar a trabajar allí, decidí empezar con la fotografía porque no tenía tiempo para pintar. Me dediqué a fotografiar moda para distintas revistas mientras montaba Locking Shocking. Hasta que al final me volqué de lleno en nuestra marca…” Polifacética, autodidacta, Ana se ha ido creando a sí misma hasta convertirse en la diseñadora que es hoy. Recuerda con entusiasmo cuál fue la evolución de su vida profesional y, sin duda alguna, admite que el factor por el que se lanzó al diseño textil no fue otro que el afán de comunicación: “Pasé de las Bellas Artes a la moda. Empecé haciendo accesorios y se me quedó corto. Necesitaba expresarme. Uno se expresa de distinta forma con accesorios que con ropa. Con la ropa vas mucho más allá porque, cuando presentas una colección, metes al público en una especie de obra de teatro, gracias a la música, la iluminación, el ambiente que generas…”. Y el hecho de llevar al público a su ficción, admite Ana, es uno de los aspectos que más le satisfacen. “Lo que más me atrae de la moda es la creación, contar historias cómo un valor añadido. Luego, cuando la ropa está en tienda, tiene que funcionar sola, sin la historia. La colección tiene que hablar por sí misma, pero me gusta añadirle contenidos que suelen ser autobiográficos; es el ejemplo de Antídoto, mi colección contra la crisis, por eso es tan colorista..” Pero la pasión de Ana Locking por la moda va más allá del diseño. Cree necesario eliminar los complejos de inferioridad que existen en España, en lo que a creación se refiere, por ello en estos momentos se encuentra inmersa en un proyecto de formación que dirige en el Centro Superior de Diseño de Moda de Madrid (CSDMM). Se trata de un training para preparar a los futuros diseñadores a enfrentarse a diferentes aspectos que influyen a la hora de lanzar cada colección: “No solo es importante crear una colección, también hay que saber comunicarla”, afirma. La moda española se encuentra en un momento complicado: ”En España el problema es la falta de relación entre industria y diseño… Los diseñadores tienen problemas para llegar a la industria textil porque aquí resulta muy caro fabricar, por ello el producto no llega a ser competitivo…” Por lo que Ana, como muchos compañeros de profesión, se ve obligada a dedicar menos tiempo del que quisiera al diseño, brindando un 70% de su tiempo a la labor empresarial. Ana Locking, admiradora confesa de los zapatos de tacón y cuya inspiración se apoya en mujeres fuertes y poderosas, al estilo de Grace Coddington, es hoy una de las diseñadoras más completas de nuestro país, que sigue luchando por mantenerse con honestidad en el lugar que se ha labrado con su propio talento.

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