Algo pasa con Benetton: por qué lo único que queremos este invierno en nuestro armario son los colores de la firma italiana

Benetton recupera su código genético de la mano de Jean-Charles Castelbajac, su flamante nuevo director artístico. Y sus diseños este invierno tienen un destino seguro: nuestro armario

La historia de Benetton es la de una empresa pionera, siempre avanzada a su tiempo, valiente, que a lo largo de su trayectoria ha basado su éxito en la innovación; no solo en el uso del color, sino en su forma de vender y, sobre todo, de comunicar. Por eso, merece la pena seguir muy de cerca su última aventura. El regreso de Luciano Benetton, a los 83 años, a la gestión de la compañía que fundó junto a sus tres hermanos, ha traído aparejado una nueva forma de hacer. Su forma. Y eso incluye la llegada pareja de sus colaboradores más cercanos y coetáneos: Oliviero Toscani, fotógrafo artífice de sus míticas campañas de publicidad; y Jean-Charles de Castelbajac, diseñador de larga trayectoria que ahora ocupa la dirección creativa del nuevo Benetton. Un trío atípico en el panorama de la moda actual, en el que prima la juventud y las nuevas fórmulas, que busca recuperar el peso específico de la firma italiana por excelencia. Con Castelbajac nos reunimos tras su primer desfile para Benetton, que abrió la pasada semana de la moda de Milán, para hablar de juventud, creatividad y millennials.  

¿Cómo te has sentido en esta vuelta a la pasarela?

Fue muy emocional, porque hacía mucho tiempo que no montaba un desfile grande. Solo llevo 5 meses en Benetton y han sido los más intensos de toda mi vida. La historia de Benetton es similar a la mía en términos de estilo; ambos influenciados por el color, la ironía y la tipología de prendas. Y sobre todo es muy compatible con la idea de moda que tengo. Yo siempre he funcionado con la utopía; en los años 70 era cambiar el mundo, convertirte en héroe. Thierry Mugler, Claude Montana, Gaultier... fuimos una generación muy especial. Luego, la economía tomó las riendas de la moda y quedamos como los bastiones de resistencia de la creatividad. Después, algo extraño sucedió en mi vida, cuando conocí al Papa Juan Pablo II y diseñé para él. Ahí sentí que era hora de cambiar. Había usado mi talento para algo social. Así que, cuando llegué a Benetton, 20 años después, esperaba poder ampliar esa visión y unir a la gente a través del color. Y desde el minuto uno en el que empecé a hablar con Luciano Benetton y Oliviero Toscani, pensé en usar el color como una declaración de libertad, de democracia, de compartir, de hacer posible que una generación joven y frustrada, que ve en las redes un montón de creatividad que no se puede permitir, en mi utopía, lo que le dije a Luciano cuando me llamó es que él tenía la capacidad de elaborar alta costura y hacerla asequible a todos. Y esa es la visión que tenemos. Los Benetton son especiales y su especialidad es ser diferentes, como yo.

¿Cómo ha funcionado la colaboración entre los tres?

Discutimos mucho. Llevo discutiendo con Oliviero desde hace 50 años, pero solo discutes con la gente que te reta intelectualmente.

¿Cuál es vuestra mayor virtud como equipo?

Diría que somos capaces de mantener vivo al niño que una vez fuimos. La visión de Luciano empezó cuando tenía 11 años. Mi visión y la de Toscani, más o menos igual. Así que somos muy complementarios. Es increíble como, pese a mis 69 años y que todos mis socios son de mi misma generación, nuestra mente es millennial.

benetton diseñador
Luciano Benetton, Castelbajac y Oliviero Toscani, las tres patas del nuevo Benetton.
¿Y vuestra debilidad?

El tiempo. Estamos en situación de emergencia. Queremos hacer mucho en poco tiempo.

¿Cómo conectas con los deseos e inquietudes de las generaciones jóvenes?

Conecto con ellos a través de mi curiosidad. Soy fan perpetuo de la juventud, de la modernidad. Miro mucho en Instagram. Mientras sigas siendo fan, sigues siendo joven.

¿Y tu colección Rainbow Machine?

Benetton es una máquina maravillosa, como un mecanismo de reloj en el que todo elemento contribuye para dotarle de un sentido del tiempo. El arcoíris es como una autopista que une pasado, presente y futuro.

¿Cómo es la nueva mujer Benetton?

Es como tú. Tiene estilo. No va a la moda. Es libre y por eso, es poderosa. No hay que someterse a la moda. Tienes que tener estilo propio para declarar tu propia personalidad. Queremos que la mujer Benetton pueda ser libre para elegir.

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