En las entrañas de Zara

Amancio Ortega ya es el hombre más rico del mundo. Nos colamos en su imperio secreto de Zara, hoy uno de los trending topics más comentados en Twitter.

Zara

Amancio Ortega ya es el hombre más rico del mundo. Nos colamos en su imperio secreto de Zara, hoy uno de los trending topics más comentados en Twitter.

Un día cualquiera, a media mañana, un Mercedes negro atraviesa la puerta de la sede central de Inditex en Arteixo. «Entra el jefe», se oye decir al guarda de seguridad. Sentado al lado del conductor, con camisa blanca, sin corbata y americana oscura, el hombre al que se refiere no es Pablo Isla, presidente de la empresa y su rostro más visible en los últimos tiempos. «El jefe» sigue siendo Amancio Ortega, su fundador y principal propietario.

Una vez dentro, Ortega no se dirige a un gran despacho, sino a una inmensa sala donde diseñadores de todos los orígenes hablan de tendencias y patrones. Más tarde lo veremos en la zona de escaparates de prueba que alberga el complejo, y que recrean cómo serán los verdaderos. Este enorme complejo en las afueras de A Coruña es tan apabullante como las cifras del grupo, el del sector de la moda que más vende en el mundo –casi 14.000 millones de euros– y, desde este año, también el que más gana: 1.932 millones.

Inditex se ha convertido ya en la mayor empresa española por capitalización en Bolsa, superando a Telefónica, y es una de las pocas que crece a pesar de la crisis.

Con su hija más pequeña y heredera de su imperio, Marta, y tras destronar a H&M como líder mundial, a Amancio Ortega se le ve más contento y relajado que nunca, lo que no significa que haya cambiado su política de invisibilidad ante los medios ni que baje la guardia al mando de su empresa. Él supervisa todo personalmente en Inditex.

Cada vez que se encuentra con uno de sus empleados le hace las mismas preguntas: «¿cuál es tu función? », «¿qué tal estás?». La quinta fortuna del mundo lo mismo trabaja codo con codo en una nave con una anónima diseñadora –tiene 350 en A Coruña– que con un coordinador de tiendas.

Ortega –para su gente, Amancio– nunca ha sido partidario de conceder privilegios a sus colaboradores –él mismo utiliza a menudo el comedor de empresa, a 3,80 euros el menú–, pero sí de darles dinero a raudales. Tanto, que han tenido que convencerle de que no pacte él los salarios, porque con alguno se le fue la mano. También ha sido siempre generoso con su familia –su exmujer, Rosalía Mera, es la más rica de España– y con su equipo, sobre todo con los que levantaron Zara de la nada. A su mujer actual, Flora Pérez Marcote, se le atribuye una creciente influencia.

De Coruña al cielo

En las entrañas de Zara

Aunque el ambiente familiar de los viejos tiempos queda lejos, Inditex conserva algunos rasgos de pequeña empresa. La primera tienda de Zara abrió en 1975 en A Coruña, donde iniciaron su actividad el leonés Ortega y la coruñesa Mera. Los 5.600 establecimientos que tiene el grupo están presentes en casi medio millar de ciudades de Europa, América, Asia, Australia y África, y en el horizonte de 2013 se prevé que Asia represente más del 20% de su mercado. La Red es otro canal fundamental: el sitio zara.com ya recibe un millón de visitas al día. 

Dentro y fuera de España, su logística está preparada para llevar a cualquier rincón del planeta prendas de las ocho marcas del grupo –nueve con Zara Kids–, que llegan a cada tienda en 48 horas. Para hacerse con la de Zara en la Quinta Avenida de Nueva York, su establecimiento más emblemático, se invirtieron 250 millones de euros. Una más de las recientes compras de edificios estrella, como la Torre Picasso o un gran edificio en el paseo de Gracia de Barcelona, que demuestran que Ortega ha convertido la crisis del ladrillo en oportunidad.

Pero no todo es moda, dinero y glamour en Inditex.

La buenas prácticas y la responsabilidad social son dos principios estrechamente vigilados. Según la compañía, que produce en diferentes países, nueve de cada diez fabricantes externos realizan un cumplimiento «óptimo» o «razonable» del Código de Conducta de Fabricantes y Talleres Externos. Tuvimos acceso al informe interno que dice que la prohibición del trabajo juvenil o de menores se cumple en el 90% de los casos. «Las fábricas que trabajan para Inditex se auditan hasta un segundo nivel de subcontratación, porque no existe un tercer nivel», se defienden desde el grupo al hilo de la investigación de una televisión francesa que habría encontrado irregularidades en fábricas de la India. Pablo Isla fue tajante en la respuesta –«Inditex no tolera el trabajo infantil »– a unas acusaciones que se mueven entre la duda razonable y los ataques interesados, como los rumores que en su momento vincularon al grupo con la financiación irregular del Deportivo de La Coruña. De fútbol se sigue hablando, pero ahora por razones distintas: muchos se preguntan para cuándo una línea deportiva de Inditex o la compra de una gran marca del sector. Por el momento, Isla responde diciendo que el reciente acuerdo de Oysho con Adidas «no es extrapolable ». Pero más de uno sueña ya con que Ortega convierta al club coruñés en la lanzadera de una gran marca deportiva global.

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