Entrevista a Anna Molinari, alma de Blumarine

Le ganó la batalla al minimalismo de los noventa y hoy es una de las grandes de la moda. Al frente de Blumarine, apuesta por la estética de la felicidad.

Blumarine

Le ganó la batalla al minimalismo de los noventa y hoy es una de las grandes de la moda. Al frente de Blumarine, apuesta por la estética de la felicidad. Es a la moda lo que Núria Espert o Glenda Jackson son al teatro: una dama.

Aunque la vida de Anna Molinari no ha sido siempre un camino de rosas (sus flores amadas) y sabe qué es vivir amedrentada por el dolor de la pérdida, nunca ha renunciado a un estilo que invoca a la felicidad y a la alegría. Lo latino y el Mediterráneo han inspirado muchas de las colecciones sobre la pasarela este verano. Es curioso que así sea, dadas las circunstancias generales y el ataque sistemático que recibimos los países latino-mediterráneos por parte de los «mercados» (sea eso lo que sea).

¿Por qué cree que todos quieren bailar al son latino pero, a la vez, atacan nuestro modus vivendi?
Creo que la actitud latina siempre ha sido motivo de fascinación, porque transmite una idea de despreocupación, ligereza y positivismo, elementos que son extremadamente necesarios en tiempos difíciles. Quizá haya un poquito de envidia subyacente hacia el estilo de vida mediterráneo, que tanto aprecia los placeres de la vida, en el polo opuesto de la mentalidad anglosajona.

¿Cuál es su actitud y cuáles sus proyectos para paliar la crisis desde el punto de vista empresarial? ¿Cómo la afronta como diseñadora de moda?
En situaciones de crisis como la actual, la gente creativa debería hacer todo lo posible para proponer productos de alta calidad que puedan ser una expresión de innovación y de atención a las necesidades de los consumidores, sobre todo en términos de poder adquisitivo, estilos de vida y en la manera personal de entender la moda. Esto es lo que trato de hacer cada día, vivir la crisis como una fuerza que motiva mi creatividad y como detonante para reflexionar sobre mi propio trabajo. 

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Cuéntenos, por favor, cuál es, actualmente, su decálogo sobre moda y si ha cambiado, y en qué, desde la inauguración de su firma, en 1977.
Las directrices y los códigos éticos y creativos de mi trabajo no han cambiado desde el principio. Si tuviera que resumirlos en unos mandamientos, éstos serían: ser fiel a la identidad de las marcas y las colecciones, mantenerme creativamente al día alimentando mi curiosidad por todo lo que me rodea, seguir investigando e innovando sobre aspectos relacionados con los detalles estilísticos y la calidad de los materiales, ser humilde y escuchar las críticas, ser fuerte para afrontar los momentos más difíciles, encarar cada desafío con pasión, sin ningún grado de autocomplacencia, buscar la belleza en todo lo que nos rodea, potenciando la personalidad y la belleza de cada mujer, y vivir nuestra propia capacidad de seducción con ironía.

¿Cómo han cambiado las mujeres que visten Blumarine?
La mujer Blumarine, sin desvincularse de su espíritu femenino y sensual, sí que ha cambiado algo, porque el mundo en el que vive, su estilo de vida, su manera de sentirse elegante, también han cambiado. El romanticismo ha tenido que dejar paso a un tipo de moda que presta atención a lo práctico, a la personalización y a la inmediatez de lo práctico.

¿Qué tres personas han sido las que más le han influido a lo largo de su vida y por qué?
En primer lugar, mi madre, Odette, el alma creativa de la empresa de mis padres, suministradora de tejidos de punto para las casas de moda más importantes. De ella heredé el estilo, la elegancia y la pasión por la moda. Después mencionaría a Gianpaolo, mi marido, con quien fundé Blumarine y viví años extraordinarios hasta su muerte, en 2006. Y, finalmente, a mis hijos, Gianguido y Rossella, sin ellos nunca habría tenido la fuerza para seguir dedicándome a esto. Son la tercera generación de esta empresa familiar, y sin su apoyo y su cariño nunca habría llegado hasta donde estoy. 

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Su hija Rossella Tarabini colabora con usted. ¿Cómo se trabaja en familia?
Hay muchos aspectos positivos. Puedes expresar tus opiniones con mayor libertad, por la confianza que impera. Nuestra relación se basa en un respeto infi nito y un equilibrio perfecto. Siempre he admirado el trabajo de mi hija, porque su interpretación del estilo responde a una visión muy avanzada, sobre todo en el campo del marketing.

Enumere ahora personajes o fenómenos de moda que admire particularmente.
Puedo nombrar tres figuras fundamentales que han sido determinantes en mi vida: Walter Albini, que me enseñó los secretos del diseño al principio de mi carrera, cuando mis conocimientos técnicos se limitaban a los tejidos de punto; Franco Moschino, que me ayudó muchísimo desde un punto de vista estilístico y me transmitió su inconfundible toque irónico a la hora de interpretar la belleza femenina, y en lo que a diseñadores actuales se refiere, mencionaría a Alber Elbaz para Lanvin: es un auténtico innovador, con un gran estilo personal.
Raf Simons en Dior, Slimane en Yves Saint Laurent, Jil Sander recupera su firma ¿Qué valoración hace de todo ello?
Tengo mucha curiosidad por ver cómo estos grandes diseñadores van a interpretar la herencia de las marcas que les han sido encomendadas. En el mundo de la moda es importante poder mirar hacia el futuro y tener la capacidad de darle un giro a la imagen de las colecciones. Y esto no tiene nada que ver con distorsionar la identidad de estas reconocidas marcas. Por este motivo, encontrar el equilibrio necesario entre ambas necesidades no es tarea fácil.
Usted es una mujer poderosa y lo es desde hace mucho tiempo. ¿Cómo ejerce este poder? ¿Qué ha aprendido desde esa posición?
He aprendido que para una mujer es realmente difícil llegar y mantenerse en la cima. En lo que a mí respecta, me gusta utilizar mis infl uencias para ayudar a las nuevas generaciones a emerger y a que demuestren todo su potencial. Tener cierto grado de poder me ha permitido apoyar algunos proyectos caritativos en el sector de la salud.
¿La última vez que se sintió triste?
Me pasa frecuentemente cuando pienso en la gente que he amado y que ya no están conmigo, como mi marido, Gianpaolo, y mi hermana gemela, Licia. La vida continúa y, por desgracia, te obliga a vivir con tu pasado, con los recuerdos felices y tristes de tu trayectoria personal y profesional que nunca te abandonan. Sin embargo, esto no me hace dejar de soñar, de afrontar los retos y aprovechar las oportunidades con pasión. Un rasgo de su carácter que no consigue domesticar. Soy bastante impulsiva, como resultado de una gran sensibilidad, y suelo tener difi cultad para contener mis emociones tanto positivas como negativas, pero con los años he aprendido a reflexionar más.
«Mens sana in corpore sano», de acuerdo, pero ¿cómo lo consigue? ¿Qué hace para estar en forma y para mantener su mente despierta?
En lo que a mi cuerpo se refi ere, me mantengo en forma siguiendo una dieta blanda y trabajando cada día con mi entrenador personal. Para mantener mi mente en forma, nunca me canso de leer todo tipo de libros (me encantan especialmente las biografías y novelas históricas) y visito exposiciones y ferias de antigüedades siempre que puedo, porque soy una apasionada del arte, una fuente inagotable de inspiración en mi trabajo.
¿Su mayor excentricidad?
Como persona creativa que soy, me caracterizo por tener muchas excentricidades. Me encanta la belleza en todos sus aspectos y siempre busco la perfección. Me rodeo de flores con olor dulce, presto mucha atención a las combinaciones de colores, a la posición de los objetos y a los adornos, así como a cualquier detalle que marca la diferencia. Todo lo que hago tiene una declinación estética. Sin embargo, esta naturaleza romántica y femenina convive con otros aspectos impredecibles de mi personalidad; por ejemplo, me encantan los coches de carreras, y la posibilidad de conducir un coche rápido me da una sensación de libertad y de fuerza incomparable.
¿Le gusta conducir? ¿Hacia dónde?
Me encanta la emoción de conducir a toda velocidad y el diseño de los coches de carreras. Tengo varios Ferrari, algunos son piezas de coleccionismo, y dos Porsche. Es una pasión que compartía con mi marido y que le he transmitido a mi hijo. Cuéntenos tres momentos de su vida personal que nos descubran quién es usted. La decisión de abandonar la empresa de mis padres para dedicarme a mi carrera profesional independientemente; las donaciones que he realizado a favor del hospital de Capri, con especial atención a los pacientes de cáncer; y la decisión de invertir decididamente por la imagen de mi marca desde el principio, seleccionando a los mejores fotógrafos y modelos para las campañas de Blumarine...
¿A qué le tiene usted miedo?
La idea que más me asusta es que algo malo le pase a la gente a la que amo, porque ya he sufrido muchas pérdidas dolorosas en mi familia.
¿Un regalo que tenga pensado hacer? ¿Qué es, para quién es?
Mi nuevo perfume, «Blumarine Innamorata», una mezcla irresistible y chispeante de bergamota, mandarina y fruta de la pasión, con notas de ylang ylang, magnolia, frangipane (pastel de Navidad para el día de Reyes), flor de pomelo y el toque sensual de la madera de Cachemira y el almizcle cremoso. El regalo perfecto para todas las mujeres a las que amo.
Sigamos hablando de perfumes, ¿háblenos de los olores de su vida; es decir, resúmame lo vivido hasta ahora, a través de olores y perfumes?
Desde pequeña he sido una soñadora y siempre me he sentido atraída por las esencias dulces y románticas, como el olor de las rosas, de la lavanda o de las violetas que crecían en el jardín de la casa donde pasé mi infancia. Además, me encanta particularmente el aroma delicado de la brisa marina, que me recuerda las vacaciones en Forte dei Marmi, donde voy todos los veranos.
Hágalo ahora con colores, ¿cuál sería el pantone de su vida hasta el momento?
Sin duda alguna mencionaría el rosa, el color romántico con el que me encantaría pintar cada día, y el azul, el color de la reflexión, del mar y del infinito. Un fetiche. Un solitario de Cartier con un diamante amarillo. Fue un regalo de mi marido, por un motivo muy especial y privado. Nunca me lo quito, porque es mi amuleto.
¿Qué hay encima de su mesita de noche?
El evangelio. Como católica practicante, siempre trato de sacar un momento para rezar por la mañana temprano o antes de irme a dormir.
En la entrevista que le hice en 2010 me dijo que de no ser diseñadora de moda le hubiera gustado ser escritora. Le pregunté por la primera frase de una posible novela, y usted me dijo que sería: «No hay rosas sin espinas...» ¿Podría continuar la frase hasta convertirla en un microrrelato para Marie Claire? «... siempre merece la pena disfrutar del milagro de la naturaleza, como una rosa, aun cuando entrañe algunos momentos de dolor. Las cicatrices que nos deja son la prueba real de que hemos vivido nuestra vida de verdad, sin lamentarnos, conscientes de que estamos haciéndolo lo mejor que podemos. »

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