Así será la exposición ‘Margiela, los años de Hermès’

El Museo de la Moda de Amberes (MOMU) inaugura hoy una exposición sobre la alianza entre el diseñador belga y esta firma parisina en la que convergen feminismo, artesanía y ‘slow fashion’

Maison Martin Margiela O/I 1996-1997. © Anders Erdström. Hermès O/I 1998-1999. © Studio des Fleurs.
Maison Martin Margiela O/I 1996-1997. © Anders Erdström. Hermès O/I 1998-1999. © Studio des Fleurs.

Cuando Martin Margiela fue fichado por Hermès en 1998, el revuelo que se armó fue semejante al que vivimos hace año y medio con la incorporación a Balenciaga de Demna Gvasalia. Ambas firmas representaban el lujo parisino tradicional y absoluto en una época donde predominaban los directores creativos estelares, hábiles con la prensa y de origen anglosajón, francés o italiano.

Y sin embargo, tanto Hermès como Balenciaga optaron por diseñadores de procedencia anómala (Bélgica y Georgia, respectivamente), formados en la Real Academia de Bellas Artes de Amberes, poco amigos de los focos, fascinados por la deconstrucción-re-construcción y fundadores de firmas de moda colectivas (Maison Martin Margiela y Vetements). ¿La gran diferencia entre ambas elecciones? Quizá por ser la primera, la de Hermès fue aún más sonada.

“Su estilo ejerció una influencia considerable, pero me di cuenta de que las nuevas generaciones no eran del todo conscientes de sus logros”, ha declarado Kaat Debo, directora y fundadora jefa del MoMu, el Museo de la Moda de Amberes. Tal vez, porque la mediatización a gran escala de la moda en Internet fue posterior a la labor de Margiela en Hermès.

Maison Martin Margiela P/V 2009. © Giovanni Giannoni. Hermès P/V 1999. © Studio des Fleurs.
Maison Martin Margiela P/V 2009. © Giovanni Giannoni. Hermès P/V 1999. © Studio des Fleurs.

Así, el MoMu inaugura hoy una exposición retrospectiva que repasa las colecciones de prêt-à-porter femenino ideadas por Martin Margiela entre 1998 y 2003. Lejos de su intimidante enfoque intelectual de la moda, Margiela, los años Hermès pone de relieve su cálida exploración de la historia y el espíritu de la firma francesa.

“Lo que estamos haciendo aquí no tiene nada que ver con una revolución. Al contrario, es la revelación del verdadero Hermès”, dijo sobre su primera colección Jean-Louis Duman, el entonces director general de la compañía. “Son dos universos diferentes pero con un único ADN. El objetivo de Martin era diferenciarlos, pero, retrospectivamente, se pueden observar numerosos vínculos entre los dibujos que lanzó con su maison, y los que reintrodujo en Hermès”, ha declarado Debo.

Fue el papel predominante de la artesanía lo que hizo funcionar la alianza. “Gracias a los increíbles recursos con que contaba en Hermès, podía perfeccionar sus ideas, trabajar el corte y desembocar en una versión mucho más lograda que la que había realizado anteriormente”, afirma Debo.

 

Maison Martin Margiela O/I 2000-2001. © Marina Faust.
Maison Martin Margiela O/I 2000-2001. © Marina Faust.

Por otro lado, su paso por Hermès está marcado por el planteamiento que Margiela desarrolló sobre el lugar que la moda de alta gama debía ocupar en el guardarropa de la mujer. Por su uso de los materiales, de las superposiciones y los cortes, sus colecciones denotan la comprensión del cuerpo femenino, especialmente, en su etapa de madurez (muchas de sus modelos superaban la media de edad varias décadas). “Margiela era un defensor de la slow fashion incluso antes de que el concepto naciera”, defiende Debo. “ Proponía prendas que renovaban el vestuario de una mujer en vez de sustituirlo”.

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