Giorgio Armani, el último independiente

¿Por qué consideramos a Armani el último independiente? Descúbrelo en este reportaje que repasa su vuda. Descubre qué le une con Richard Gere.

Anna Arbiol/3 de septiembre de 2008

Giorgio Armani, el último independienteEl mundo de la moda actual, si bien hay cada vez más firmas de toda índole, se encuentra dividido en grandes grupos del lujo. El pastel de las alta costura y el prêt à porter se lo reparten entre LVMH, Gucci Group, Valentino Fashion Group y PPR. ¿Todos los trozos? Cual aldea de galos irreductibles permanece un italiano independiente a cualquier conglomerado del lujo. Su nombre es Giorgio Armani, mucho más que un superviviente: un mito.

A sus 74 años, Giorgio Armani se mantiene en plena forma; no sólo por su excelente físico quizá un poco demasiado tocado por el sol, sino porque continúa en activo y ajeno a las compraventas que ya han sufrido otros compañeros suyos. Salvo algunas licencias, Armani es aún una marca independiente liderada por quien la fundara allá en 1974. Pero empecemos por el principio...

Armani comenzó en el mundo de la moda en 1961 en la casa Cerruti, donde ejerció de diseñador hasta 1979. Cuatro años después lanzaba su primera línea masculina por libre con su compañero Sergio Galeotti como socio; y sólo uno después veía la luz el womenswear. Quizá por haber dado sus primeros pasos en la moda para hombre, las colecciones de Giorgio Armani siempre se han caracterizado por sus líneas rectas y su innata elegancia

Giorgio Armani, el último independiente Aunque en Italia era muy popular, su lanzamiento mundial llegó cuando vistió a Richard Gere en American Gigoló. ¿Acaso el traje Armani no es ya una única palabra? Desde entonces, su nombre siempre se ha asociado con un estilo tan cómodo (chaquetas sueltas, camisas con un par de botones desabrochados...) como dotado de una elegancia propia del Hollywood clásico. Sus míticos blazers, que recogen la herencia de la más exquisita sastrería, se ven más relajados que los tradicionales, con las solapas más suavizadas, bolsillos grandes y dejando de lado cualquier tipo de almidonados. Digamos que era el traje que necesitaba el hombre que se iba a enfrentar a la compleja década de los 80. Armani es el padre del look informal, siendo el primero en vestir al hombre con camiseta de algodón bajo el traje.

La mujer Armani siempre ha sido una versión femenina del hombre, heredera de un estilo que parecía sacado del armario de Greta Garbo. Sus primeras chaquetas para ellas eran tallas menores de las de hombre, aunque finalmente terminó feminizando su estilo a la vista de la cantidad de seguidoras que tenía.
Giorgio Armani, el último independienteTambién adaptó para ellas los pantalones anchos (denominados gaucho, casualmente hoy muy de actualidad) y las sudaderas.

Con la intención de atraer a un público más joven y con menos dinero, en 1981 lanzó su segunda línea Emporio Armani; en un principio sus precios eran verdaderamente asequibles (las blusas podían costar alrededor de 35 dólares, por ejemplo) y las calidades algo inferiores a las de la primera línea. Incluso algunas de las prendas se elaboraban con piezas de tejido que sobraban de la gama principal. En 1989 abrió una sucursal de Emporio Armani en la Quinta Avenida de Nueva York que incorporaba todo tipo de accesorios y detalles para obtener un total look.

Si bien la anterior es una de sus líneas más populares, dispone de cuatro más que completan su firma. La primera es Armani Collezioni, la más exclusiva y hecha a medida; otra es Giorgio Armani Privè, de alta costura. En Armani Exchange tenemos el prêt à porter y, muy cerca de ésta, los vaqueros de Armani Jeans. Diversifica del todo su oferta con colecciones para niños (Armani Junior) y para el hogar (Armani Casa). ¿Le quedará algo por hacer?

Giorgio Armani, el último independiente Sus empleados definen a Giorgio Armani como un obseso del trabajo, que pasa la mitad del día en el estudio controlando hasta el último detalle de las creaciones que nacen bajo su nombre. Sin embargo, el diseñador ya podría estar felizmente jubilado porque la revista Forbes le estima una fortuna de unos 5.000 millones de dólares.

Si Armani se ha mantenido alejado de los grandes grupos de moda, siempre ha permanecido cerca de las celebrities, a quienes viste con regularidad e incluso contrata para sus campañas publicitarias. Recientemente, hemos visto a un musculado David Beckham luciendo palmito para Armani Underwear o a Beyoncé bailando y cantando para su última fragancia, Diamonds. Por descontado que otros como la familia Cruise o de la propia Julia Roberts.

Recientemente hemos sabido que Sarkozy le ha entregado la Legión de Honor Francesa y que, después de haber posado ya para él y de tener una estrecha relación con la casa Armani, le va a diseñar un traje goyesco a Cayetano Rivera Ordóñez. ¿Te apetece soñar con su último desfile de Alta Costura?




















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