La diseñadora valiente

La primera impresión es la que cuenta y Ana González (Toledo, 1970) parece una mujer fuerte, trabajadora incansable y en constante ebullición de ideas. Meticulosa, exigente, pero con los pies en la tierra. En sus palabras se percibe pasión y seguridad a partes iguales.

Ana locking

La primera impresión es la que cuenta y Ana González (Toledo, 1970) parece una mujer fuerte, trabajadora incansable y en constante ebullición de ideas. Meticulosa, exigente, pero con los pies en la tierra. En sus palabras se percibe pasión y seguridad a partes iguales. Ana Locking se inspira en mujeres poderosas, que luchan por lo que hacen, sin perder la honestidad; como Grace Coddington, mano derecha de Anna Wintour. “Simboliza la pasión por la moda. Es generosa y mira siempre hacia delante”, dice Ana. Creció entre patrones, máquinas de coser y vestidos de noche que su madre, modista, confeccionaba. ”Cuando hacía vestidos de noche, me ponía cuatro ó cinco, unos encima de otros. Siempre me gustó disfrazarme”. Sin embargo, su vinculación con el mundo de la moda llegó a través del arte. Tras licenciarse en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, realizó labores de infografista en una agencia de comunicación, trabajo que compaginaba con sus primeros pasos en diseño. “Empecé haciendo accesorios pero se me quedaba pequeño, necesitaba ir más allá. A través de la ropa, tienes mayor campo de expresión”. Su andadura profesional en el mundo de la moda comenzó, en 1996, con la firma Locking Shocking. “Queríamos un nombre fuerte, generar un shock. Locking enfatizaba ese shock. inicial”. Tras diez años de trabajo conjunto con su socio, la firma se disolvió. Momentos duros para Ana pero, lejos de rendirse, decidió que había llegado el momento de renovarse. Cerrar una etapa y volver a empezar. Y con su primera colección en solitario, REENTRY, conquistó el premio L´Oreal París a la mejor colección de la Pasarela Cibeles, en febrero de 2008.
“SOY UNA CONTADORA DE CUENTOS”
A pesar de haber obtenido muchos otros reconocimientos, lo que más le interesa de la moda es el proceso de creación. “Soy una contadora de cuentos. La colección tiene que tener un ritmo, una lógica, tiene que hablar por sí sola”. Resulta difícil contar algo nuevo cada cinco o seis meses. El estricto calendario de la moda exige un ritmo brutal. Ana busca inspiración en aspectos cotidianos de la vida: un libro, una película o un olor evocador. “Cuando termino una colección, acabo vacía, pienso que no voy a ser capaz de dar más de mí. Luego te vas retroalimentando”. Al final siempre lo consigue, procurando que sus colecciones cuenten historias. Arc d’hystérie, su segunda colección en solitario, muestra los éxitos y los fracasos de la vida. “Intentaba explicar esa autoexigencia el diseñador de lograr un éxito tras otro”. Pero para Ana el verdadero triunfo es ver su ropa en la calle, “si no llega a la gente, el diseñador no está completo”. Actualmente el 80% de lo que produce se vende fuera de España, en Emiratos Árabes, China o EEUU. El panorama para los creadores españoles no es muy esperanzador. Las producciones cortas encarecen el producto y le restan competitividad. “No hay relación directa entre industria y diseño. El trabajo de los diseñadores españoles está muy poco valorado en nuestro país”. Pero Ana Locking, no se rinde. Además del trabajo creativo en su estudio, situado en un céntrico barrio de moda de la capital, le gusta tomar la temperatura a la realidad, estar en contacto con jóvenes diseñadores a los que transmitir toda su experiencia en un training que les prepare para el futuro. Su receta es afrontarlo sin miedo, sin perder nunca lo que la hace más fuerte, su sentido del humor.

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