Tod's, el emblema del calzado italiano

Cuando Diego del Valle tomó las riendas de la pequeña empresa familiar Tod's, revolucionó el mundo del calzado para siempre. Viajamos a la fábrica italiana donde absolutamento todo se realiza artesanalmente.

Tod's, el emblema del calzado italiano

Entrar en los cuarteles generales de Tod's, en la pequeña localidad de Casette d'Ete –en la costa del mar Adriático–, es como poner un pie en la fábrica de chocolate de Willy Wonka. Solo que aquí el objeto de deseo no se come y está compuesto por una legión de lujosas pieles, cueros, hormas y herrajes que dan forma a los zapatos y bolsos italianos más aclamados del universo fashion.

De padres a hijos
Todo empezó a principios del siglo pasado, cuando Filippo Della Valle crea una pequeña empresa que fabrica calzado para otras marcas. Con el tiempo, pasa a su hijo Dorino y, a finales de 1970, sus nietos, Diego y Andrea, toman las riendas del negocio, convirtiéndolo en un éxito rotundo. “Empecé a trabajar en la empresa familiar mientras estudiaba. Siempre he estado en contacto directo con el negocio y las pieles gracias a mi abuelo y a mis padres”, nos cuenta Diego Della Valle, presidente y CEO de Tod’s, que desde el principio supo dar con la fórmula ganadora. Elegancia atemporal, altísima calidad, exquisita sencillez, materiales nobles y lujo sin ostentación son solo algunos de los valores de esta marca que presume de ser cien por cien italiana.
Un imponente edificio de mármol blanco lleno de obras de arte contemporáneo (a partir de ahora pasearemos entre fotografías de Giovanni Gastel, esculturas de Igor Mitoraj o instalaciones de Jacob Hashimoto) nos da la bienvenida entre olivos y amplios espacios verdes. Definitivamente, nada hace presagiar que estamos en una fábrica de zapatos. Pero así es Tod’s: una caja llena de sorpresas donde reina un equilibrio absoluto entre pasado y presente; entre la artesanía y la tecnología más puntera. Sin olvidarnos de los espacios que hacen felices a sus trabajadores: guardería, gimnasio, cantina, biblioteca o mediateca.

Pequeñas obras de arte
travesamos un largo pasillo lleno de ventanales, donde la luz entra a raudales, y nos topamos con un cartel que reza “Stile Tod’s Calzature”. Llamamos a la puerta y entramos en el departamento de diseño donde hace tiempo que se trabaja en los prototipos de la colección del próximo verano. Aquí los diseñadores técnicos estudian las proporciones y los detalles que ha de tener cada diseño para alcanzar la perfección. “Todo está supervisado por el señor Della Valle”, nos cuentan. De camino hacia el lugar donde estos bocetos cobrarán vida, pasamos por el  Celebrity Wall, una gran pared llena de fotos enmarcadas donde vemos a Lady Di, Uma Thurman o Julia Roberts, entre otras muchas, lucir sus archifamosas creaciones. Al lado –y a modo de reliquia–, encontramos la mesa original de trabajo y herramientas de Filippo Della Valle.

Tod's, el emblema del calzado italiano

 

Ya en la fábrica de prototipos, diferentes artesanos completan las tareas del largo camino que hay que recorrer hasta obtener un zapato Tod’s (¡hay más de cien pasos!). Desde el corte de cada pieza de cuero, hasta su posterior cosido para formar la estructura básica, absolutamente todo se hace a mano y está cuidado y revisado al milímetro. Una vez aprobado cada diseño se procede a realizar las diferentes tallas, que más tarde pasarán el fitting test, donde un equipo experto los prueba. Si en el proceso de creación se detecta algún defecto, por mínimo que sea, se retira inmediatamente. Me comentan que a lo largo de los años han desarrollado tres acabados de zapatos diferentes: el europeo o estándar; el americano, un poco más largo y fino; y el asiático, más corto y ancho en la parte de los dedos. ¡Toda una ciencia! También su estilo irá determinado según el mercado al que se dirijan. Pero aquí no solo se hace calzado, los bolsos son otro de los pilares esenciales de la marca. “Desde su concepción hasta el punto en que un cliente lo luce por primera vez, cada pieza de Tod’s es creada, producida y manipulada con sumo cuidado. Porque cuando tienes clientes que aman lo que haces, necesitas satisfacer constantemente sus expectativas”, insiste Diego Della Valle, capo dei capi.

Por sus pieles los reconocerás
n intenso olor a cuero nos invade cuando llegamos al departamento de pieles, parada obligatoria en la fábrica. Aquí, pieles de cocodrilos, serpientes, cobras, anacondas o avestruces campan a sus anchas esperando ser escudriñadas por las expertas manos del equipo de Tony Ripani, que lleva más de 35 años en la empresa. Tras asistir a una clase magistral sobre pieles, toca despedirse, no sin antes hacer una parada técnica en la cantina, donde ¡hasta los manteles de papel tienen ilustraciones de zapatos!

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