Moda

14 marcas de traje de baño que no conoces (y deberías)

Son un asunto delicado. Condensan todo un armario. Y algunos se estropean con solo mirarlos. Pero durante unas horas dejan ver todo el cuerpo y son todo lo que se ve. Hay que ir con cuidado. Una no se puede poner cualquier cosa.

Al arte de escoger bañador se le debe regalar tiempo. Los flechazos en tienda son comprensibles. El estampado pellizca la vista, los cortes sobre el costado disparan la mano al fondo del bolso en busca de la tarjeta. Pero la flecha que se te clavó llevaba destinatarios en copia. No te golpeó a ti sola.

Antes de que te revolucionara los impulsos y te arrastrara a los probadores, ese traje de baño había seducido a una decena de mujeres más. Es su función. Es su objetivo. Debe multiplicarse y repartirse por el mayor número de bolsas posibles, salir de calle, engurruñarse en la maleta y mezclarse con todas las aguas potables sobre la faz del planeta de Tierra. Con cloro, sin cloro, dulce, con sal. Con todas. Cualquiera. Sin discriminar.

Las posibilidades de que te cruces en la playa con alguien enfundada en el mismo traje de baño se hinchan. Se inflan como con 10 años inflabas el forro del bañador golpe de soplidos y te lanzabas a flotar por la piscina. Algún día pasa. Te cruzas con ella. Lo lleva mejor o lo lleva peor, pero lo lleva. Se produce entonces una pequeña crisis de identidad, rápida como un calambrazo. Es la misma que se desencadena al oler  tu perfume en otro o descubrir que tu canción favorita del momento, la que encontraste en el penúltimo rincón de YouTube mientras  te maquillabas antes de salir, lleva cinco semanas en el top ten de la radio.

 

Por eso hemos seleccionado las firmas que no vas a encontrar en tiendas. Ni tú ni nadie. Solo darás con ellos en internet. Las posibilidades de atisbarlo en cuerpo ajeno sobre la orilla se pulverizan.

 

Aviso a navegantes de nuestra galería: claro que no son para tomar el sol. Están llenos de nudos y tiras. Pero los trajes de baño no son uniformes de bronceado. Tampoco tu piel. El sol te debería calentar, no tostar. Si aun así las horas bajo el sol te parchean, alterna los bañadores. La lycra cambia y el tono se homogeneiza. Aquí van 15. Dos para cada día de la semana. Y uno extra. Por si las moscas. O la arena en las costuras.