Moda -- Joyas

La última colección de Cartier, magia en movimiento

El talento de Jacqueline Karachi-Langane explotó en 1997 cuando había que hacer un collar serpiente y llegaron a Cartier dos fabulosas esmeraldas de 200 quilates cada una. Las piedras imponían y nadie quería enfrentarse a ellas. Jacqueline se atrevió y creó una pieza extraordinaria. Desde entonces, su carrera despegó y fue nombrada directora del departamento Creativo, pero ya llevaba 20 años trabajando en la casa. Estudió en École Boulle, la escuela superior francesa de artes aplicadas, y enseguida fue reclutada por la maison, donde hace falta un mínimo de 10 años para formar a un diseñador, para que conozca las piedras y las limitaciones técnicas, pero también el estilo de la marca. Cartier es una de esas casas cuyo desafío consiste en saber evolucionar sin romper lazos con su historia, lo que construye una clientela fiel.

La modernidad ha impuesto que las piezas sean transformables. Por ejemplo, con un diamante de 30 quilates se puede crear un collar, que luego se desmonta y se coloca en un anillo. Así, la clienta adquiere una joya, pero se lleva tres, porque también se puede usar solo. Esto es la evolución. La mujer de hoy, en continuo movimiento, quiere usar sus joyas cotidianamente, no guardarlas para ocasiones especiales. "Antes las piezas eran más estáticas, hoy son flexibles y multifacéticas", matiza Jacqueline.

Como directora creativa, dirige un equipo de 12 personas a las que intenta transmitir su pasión, oficio y el ojo para discernir qué es y qué no es una pieza Cartier. ¿Cómo lo consigue?

Siempre explico a nuestros diseñadores que nuestro papel es sublimar las piedras a través del diseño, que es justo lo contrario a pensar que la piedra está al servicio de nuestros diseños. Los diseñadores deben demostrar humildad y respeto por la belleza de las piedras que la naturaleza nos regala.

¿Cómo se incorpora esta colección, Cartier Magicien, dentro de la tradición de la firma?

En Cartier, el tema inspirador de una colección de alta joyería responde a una doble preocupación. Por un lado, debe ser lo suficientemente inspiradora como para que dé pie a crear una colección de 70 piezas, y por otro, debe tener una concordancia con respecto a la visión que Cartier tiene del mundo de la joyería. Para nosotros la joya nace de la piedra. La piedra es el material esencial. El contorno de una pieza nunca es perceptible como tal, no es una materia plena. La luz que atraviesa las piedras juega con el ojo humano. Hay algo mágico en la esencia misma de una obra de joyería. El diseño debe tratar de aportar vida a materiales que no la tienen. El trabajo del joyero consiste en proporcionar movimiento a las piezas y simbolizar la vida, a través de la representación que hace de ella. De ahí, la idea de insuflar vida a lo inanimado. Es en este concepto donde la temática de Cartier Magicien coincide con nuestra visión de la joyería.

 

¿Con qué adjetivos definiría usted el carácter de una joya Cartier?

 Nos caracterizamos por el sentido del equilibrio, de las proporciones y del volumen de las líneas. Cada pieza, cualquiera que sea su expresión, es objeto de la misma atención en términos de enfoque de estilo, incluyendo la manera de asociar los colores, muy característica de Cartier. Están las inspiraciones de siempre, como el Tutti Frutti y las panteras, y otras ramas creativas nuevas. En estas hemos explorado nuevos campos de expresión, que ya no buscan la geometría de líneas y ángulos, sino las curvas y el movimiento. Hay un tema creativo floral del que tiramos desde hace tres o cuatro años, en el que se juega con la abundancia y la generosidad, y en la que se crean volúmenes aéreos muy interesantes, como por ejemplo, Mandragore, Disa y Datura. Otra característica es la combinación del negro y el blanco, y después del verde, todo ello es parte del vocabulario de la casa, permite que los juegos visuales y de ilusión evolucionen hasta llegar a convertirse en conjuntos como Cinétique.

El collar Incantation es una nueva proeza técnica de sus talleres de alta joyería, sobre todo, por su capacidad de movimiento. Hábleme de la magia de este collar.

Sí, técnicamente esta es la pieza más innovadora. Es un collar reversible, en el que el volumen se expande gracias a un novedoso sistema desarrollado en nuestros talleres. En un solo gesto, y como por arte de magia, el collar se transforma, cambian sus dimensiones y se abre la posibilidad de un juego completo en el que el zafiro central se convierte en punto de referencia.

 

¿Qué otras novedades destacaría?

En esta colección, nos hemos centrado en tres aspectos mágicos: la magia del diseño, para crear la idea de movimiento; la magia de la luz, que atraviesa las piedras y la irradia, y la magia de lo real, que proporciona una ilusión de materia viva a las joyas. Todos estos aspectos están en nuestras piezas. Pero también hemos innovado disponiendo nuestras piedras de forma diferente –como en el collar Luminence–, para alcanzar la armonía a través del caos. En el caso del conjunto Paillettes Solaires, el reto era engarzar los diamantes rosados tallados sobre una esfera. También contamos con piezas que ofrecen la posibilidad de colocarse de manera diferente, como los  pendientes Quetzal. Y por último, encontramos nuevos volúmenes, bolas y florecillas, sobre todo en nuestras composiciones florales.