Charlotte Gainsbourg, la modelo que excitó las Navidades

Nymphomaniac, una cinta entre el porno y el arte y ensayo, es la película de estas Navidades. Conoce a su protagonista, la modelo Charlotte Gainsbourg.

ninfómana

Nymphomaniac  es obra del polémico director danés Lars von Trier y cuenta con un elenco espectacular –Willem Dafoe, Uma Thurman, Shia Labeouf, entre otros– encabezado por Charlotte Gainsbourg, que da vida a una ninfómana (Stacy Martin es su versión adolescente) con escenas de sexo explícito (hay algunas trampas, eso sí), sado, maltrato y un doloroso descenso a los infiernos.

No es la primera vez que la actriz se mete en un lío como este. Con Von Trier ya hizo «Anticristo» (2009), una polémica descarga de sexo y violencia que le valió el premio a la mejor actriz en Cannes, y la magistral «Melancolía ». De aquellas experiencias salió feliz. Pero sobre Nymphomaniac ha declarado que se negó a hacer según qué cosas. 

Una biografía al rojo vivo

Charlotte Gainsbourg (Londres, 1971) ha mamado el riesgo y la transgresión desde la cuna. Todavía le faltaban dos años para nacer cuando sus padres se convirtieron en la pareja de moda en Europa con una canción, hoy mítica, en la que evocaban un encuentro sexual a través de gemidos y frases sedosas. Siete años después, Serge Gainsbourg, cabeza de familia y figura consagrada del París canalla, hacía de aquella composición, «Je t’aime, moi non plus», una película en la que su pareja y madre de Charlotte, Jane Birkin, interpretaba escenas de sexo bastante explícito con el mito del porno gay Joe Dallesandro. Charlotte tenía cinco años, y seguro que no anduvo muy lejos de aquel rodaje. Poco le faltaba para convertirse ella misma en la nueva lolita francesa.

En 1984 padre e hija publican «Lemon Incest», en la que la aniñada voz de Charlotte cantaba «el amor que jamás haremos juntos es el más bello, el más violento, el más puro, el más embriagador». Dos años después Gainsbourg dirige a su hija y protagoniza con ella «Charlotte For Ever», donde intercambian caricias y golpes acompañados por una incestuosa banda sonora.

Pero a pesar de un adn en el que periódicamente aflora la transgresión de normas y tabúes, en su vida personal Gainsbourg encarna todo lo contrario. Desde 1991 comparte su vida con el actor Yvan Attal, con el que tiene tres hijos. Se ha convertido en un icono de estilo al que se rifan las firmas de moda y cosmética, y lleva una vida ordenada y tranquila, muy concentrada en su trabajo y su familia. Nada que ver con el espíritu noctámbulo y destructivo que encarnó su padre. Pero lo que demuestra Nymphomaniac es que sus apellidos siguen muy vivos, haciendo de ella lo que sin duda es: una de las actrices más valientes del cine actual.

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