El otro canon

Las bellezas poco convencionales, las personalidades rebeldes y los estilos radicales triunfan en pasarelas y campañas de moda. Adiós muñecas vivientes, hola chicas diferentes.

Jamie Bochert en la campaña de Pedro del Hierro

La moda es un laboratorio en el que se hacen experimentos estéticos a los que el ojo se acabará acostumbrando o no, eso depende de las calles. Lo que es impensable hoy puede ser un clásico mañana. Pasarelas y campañas también son incubadoras de los cánones de belleza femenina y, en parte, responsables de sus vaivenes. Personalidades extremas, físicos casi alienígenas, características únicas, androginia, explosivas mezclas raciales... Las modelos que supuestamente son representantes del canon cada vez son menos 'canónicas'. La belleza ya no es lo que era, sino algo más variado y excitante.

 

Nada nuevo bajo el sol

¿Les gustaría tanto a los fotógrafos Lindsey Wixson sin su colosal diastema? ¿Habría protagonizado Binx Walton las campañas de invierno de Chanel o Balmain sin sus orejas de soplillo? ¿Sería Issa Lish la niña mimada de Jean Paul Gaultier sin el cóctel étnico entre oriental y latino que reflejan sus rasgos? ¿Las revistas hipster se volverían locas por Moffy si no fuera estrábica? En un mar de caras de muñeca, ellas dejan brillar su imperfección.

"Apostar por bellezas no tan perfectas es más cercano, más verdad", dice Carmen March. La diseñadora predica con el ejemplo en Pedro del Hierro, en cuya dirección creativa lleva dos años. Para su campaña de invierno ha elegido a Jamie Bochert, modelo veterana muy poco clásica entre otras ocupaciones. "Conozco a Jamie desde hace tiempo, somos amigas. No solo es bella, tiene talento musical, está a punto de sacar su primer disco, es inteligente, culta y está implicada en el mundo de la moda mucho más allá de la pasarela, como asesora de Marc Jacobs o Alber Elbaz". En este caso no es una cara la que sirve de embajadora de la firma, sino una actitud y una trayectoria, una mujer completa. Respecto a la tendencia de las modelos poco usuales, Carmen March cree que no hay nada nuevo bajo el sol, siempre ha habido chicas que han cambiado las reglas del juego. "Audrey Hepburn era la rara en su época, una chica flaca con el pelo corto que se convirtió en sex symbol cuando la que triunfaba era Marilyn. Kate Moss era bajita en la época de las modelos que no cabían por una puerta. Comparada con ellas, era la vecina de al lado, una inglesita menuda con pecas y dientes picudos."

Otras historias

Chloe Noorgard

Abrazar la diferencia también es de lo más rentable en términos publicitarios. Andrej Pejic llegó a ser una modelo femenina bastante relevante cuando todavía conservaba sus genitales masculinos (recientemente se sometió a una cirugía de reasignación de sexo). La historia detrás de su delicada belleza aria era muy diferente al clásico canon: "un agente la descubrió bailando en un club y luego todo fueron portadas". En ella hay coraje y otros elementos inspiradores de los que hacen correr ríos de tinta.

Casey Legler es la primera mujer que ha entrado en el catálogo de modelos masculinos de la agencia Ford. Esta exnadadora olímpica de 35 años parece un chico extremadamente cool y atractivo, pero lo que realmente cuenta es el factor sorpresa. Ella misma ha dicho en una de sus habituales colaboraciones para el diario inglés The Guardian que en ocasiones la contratan como modelo masculino y después el estilista pretende plantarle unos tacones. Winnie Harlow y Diandra Forrest tampoco se parecen a nadie. Ambas son afroamericanas: la primera sufre vitíligo y la segunda, albinismo. Sus trayectorias vitales han sido las del patito feo que sufre bullying en el colegio y al llegar a la adolescencia se convierte en un cisne de pasarela. Desigual acaba de fichar a Harlow para su última campaña. No todo es cuestión de físico y género, también la actitud define a una modelo fuera de norma.

Charlotte Free y Chloe Norgaard demuestran que una maniquí no tiene que ser un lienzo en blanco que cambia según las exigencias de la firma de turno; en su caso, más bien son las marcas las que se adaptan a sus tintes de pelo a lo 'pequeño poni' y sus looks de calle psicodélicos.

 

Física y química

Para el booker Fernando Merino, fundador de la agencia de modelos Uno Models y poseedor de un bagaje profesional de más de veinte años, toda la cuestión responde puramente al marketing. "Se busca el impacto social y en prensa. Pero lo importante no es despuntar, sino mantenerse. Jamie Bochert es un buen ejemplo de longevidad". Entre las representadas de Fernando hay rostros muy poco convencionales, como el de Kasia Jujeczka. Él lamenta que en España se arriesgue tan poco y se siga pidiendo la guapa convencional. Su opinión personal es otra: "a mí me encantan las raras y a los fotógrafos también. Es más divertido trabajar con ellas. Lo más importante para una modelo es la personalidad". Sea por marketing o por fascinación sincera, que nunca falten las modelos fuera de canon.

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