¡Lista! Las más elegantes. Una declaración de intenciones

En el post de ayer prometí listar algunas de las mujeres, desde mi punto de vista, mejor vestidas del planeta.

Lanvin

Las apunto al tuntún, es de decir, que no por aparecer primero visten mejor que las que aparecen después, no es un ránking, quiero decir.

Todo este embrollo surge porque ayer descubrí, gracias a la nueva campaña de Lanvin, a la madre de la top model inglesa Edie Campbell que se llama Sophie y es arquitecta. Esta señora de gafas grandes, cara simpatiquísima y sagaz y pelo cortado a lo chico, menuda y enjuta, es mi última incorporación (de ayer, ya les digo) a mi lista particular de "mejor vestidas". Me gusta su estilo porque me recuerda al de otra de mis campeonas, también inglesa, Sadie Coles, la galerista ultramoderna y famosa también por estar casada con el fotógrafo Jürgen Teller (otro que tal baila). Estas dos señoras, junto a la escritora neoyorquina Fran Lebowitz, siempre están presentes en mis oraciones fashion. Me gusta su estilo porque visten como un caballero (no como un dandi, que no es lo mismo, a mi "lo dandi" no me gusta ). Me encanta. Me gusta que no sean cursis, que vayan siempre planas, que la chaqueta sea el centro de gravedad alrededor del cual giran las otras prendas. Me gustan porque saben cómo llevar adelante un buen abrigo (no todo el mundo es capaz, créanme) y porque han encontrado una fórmula que les permite vestir siempre a su modo y en cualquier ocasión: en una reunión política, en un té entre rosas, en un naufragio, conduciendo su propio coche o yendo en metro, en un club de campo o en el club gourmet de El Corte Inglés, dentro de una misa, en un funeral o en la sala de neonatos de un hospital.

Luego vienen dos personajes que ustedes deben conocer perfectamente: Inés de la Fressage y Tilda Swinton. A la de la Fressange le sigo la pista desde finales de los ochenta porque soy el típico individuo que ya de pequeño sabía todo sobre Chanel. Saquen ustedes sus propias conclusiones. A la Switon la descubrí en los noventa porque en la Filmoteca de Barcelona, que en aquel momento estaba muy cerca de casa de mis padres, echaron un ciclo sobre las películas de Derek Jarman y él pasó a ser uno de mis directores de cine y artista favoritos y ella, su protagonista, una de mis actrices indispensables. Sigan ustedes sacando sus propias conclusiones. De todos modos, respecto a estas dos señoras, debo decir que, últimamente noto que "estrenan mucho" y a mi me parece que el estilo se afianza gracias, muchas veces, a seguir vistiendo las mismas prendas década tras década.

Esto último es, precisamente, lo que hace la princesa Ana de Inglaterra, la hija de Isabel II. Aunque parezca sorprendente, el estilo de esta royal me encanta precisamente porque surge de practicar el antiestilo. Esta señora, al darle a lo del vestirse una importancia muy relativa, consigue tener un "porte" realmente, nunca mejor dicho, interesante, porque esto de la elegancia tiene, al fin, mucho que ver con el desparpajo y la acción, más que con el ensimismamiento. Aprovecho la ocasión para que, si tienen ustedes tiempo y ganas, vean en youtube la entrevista que el periodista de la BBC Terry Wogan le hace a la princesa hacia 1985 donde se descubre el sentido del humor de esta señora. Y el sentido del humor es básico para llevar una vida más o menos elegante.

Para acabar, citar a Lee Radziwill, la hermana de Jacqueline Kennedy-Onassis, porque tiene todos los tics de las señoras estilo Park Avenue que son las que, en el fondo (y crean lo que crean el resto de señoras de las millas de oro en cualquier ciudad del mundo) han mandado en cuestión de estilo desde, al menos, hace setenta años. La versión preppy del estilo "ladies who lunch" de la Radziwill lo gasta Caroline Kennedy, su sobrina y actual embajadora de E.E.U.U. en Japón, que está, en cuestiones de estilo, a medio camino entre su tía materna (o sea la Radsiwill) y otra de sus tías, esta paterna, la incomparable, también si hablamos de elegancia, Eunice Kennedy.

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