Teoría de ellas

El ensayo 'Divinas', de Patrícia Soley-Beltran, estudia lo que dicen de una sociedad sus modelos.

Moss

Las flappers de los años 20, con su modernidad eufórica, representaban las ansias de libertad y de movilidad social de su época; Lauren Hutton, ya en los 70 y parte de los 80, fue la primera en incorporar un salario estratosférico al ideal de ser modelo; Twiggy y Kate Moss representaron la capacidad de ascenso a las cumbres de la fama de una chica de clase trabajadora... Lo que significa ser modelo en cada lugar y etapa de la historia va mucho más allá del ideal de belleza.

En su libro '¡Divinas! Modelos, poder y mentiras' (Anagrama, Colección Argumentos), Patrícia Soley-Beltran, doctora en Sociología del Cuerpo por la Universidad de Edimburgo y exmodelo, desgrana lo que dicen las modelos del mundo que las rodea. "He intentado estudiar las maniquís de moda como un modelo de identidad en la cultura visual en la que nos movemos", cuenta Patrícia sobre el libro que acaba de ganar el Premio Anagrama de Ensayo.

En sus páginas, Naomi Campbell o Linda Evangelista se cruzan con Walter Benjamin o Judith Butler. También tienen mucho de autobiográfico, ya que en ellas la socióloga cuenta en primera persona su paso de modelo a académica. "La figura de la modelo va reflejando aspectos profundos de la sociedad a su alrededor. Valores no solo relacionados con la belleza, el consumo o el deseo, sino también con el trabajo, la nacionalidad, la etnia o la maternidad", asegura. 

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