Chanel, alta costura 2014-2015

Cinco cosas que nos gustan del último desfile de alta costura  (O/I 2014-15) de Chanel

Chanel

1-La sensación de que los vestidos son la excusa perfecta para realizar bordados de corte clásico. Vestidos como lienzos en blanco dispuestos para el arte de Lessage. La contraposición entre las formas lunáticas y marcianas de Lagarfeld y estos minuciosos bordados es estupenda.

2-La declinación de la chaqueta en distintas formas y colores. La chaqueta de Chanel sigue siendo un auténtico activo del que la empresa sabe sacar siempre su máximo partido.

3-Los vestidos de las salidas 49 y 50, cuajados de lentejuelas y con unos cortes en las largas faldas (que parecen colas de sirena) que recuerda, curiosamente, a los rasgados de la pobre indumentaria de un náufrago.

4-La ambigüedad de los cortes. Estos vestidos lo mismo sirven para una incipiente estrella de rock de veinte años que para una hipotética curia romana gobernada por una Papesa (o, mejor, Mamesa). Sea como sea, los imaginamos sobre cuerpos de mujeres poderosas, eso es, de la mujer del presente.

5-Nos encanta que el desfile acabe con una novia (embarazada). Un guiño a la tradición muy saludable.

PD: Las hemos visto en Shiaparelli (de corte años cuarenta) y también aquí en Chanel (de corte pagoda). Las hombreras vuelven a subirse sobre la pasarela aunque no creemos que vuelvan a bajarse de ella.

Y una última cosa. Como ya apuntamos en su momento, mientras la alta costura se simplifica (algunos dicen ahora, como detectamos hace dos temporadas, que se rejuvenece, pero lo que pasa es que se simplifica) el prét-a-porter se "costuriza", complicándose hasta el infinito (vean, si no, las colecciones de Givecnhy o Balmain, entre otras). Un fenómeno que define el momento en que nos encontramos.

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