Comme des Garçons: hombre para el verano de 2015

Esta colección no deja de ser un reflexión sobre el camuflaje.

Comme des Garçons

Y por lo tanto sobre la mejor manera de pasar desapercibido. Conseguir que tus ropajes sean tu mejor escondite para evitar que te disparen o que te localicen y te lleven a rastras más allá de la frontera de tu propia existencia. A primer vista podría parecer una colección excéntrica (los zapatos de Alí Babá interminables o los tocados color alquitrán que emulan el tupé de John Travolta en Grease, despistan) pero no lo es. Aquí se conjugan todas las fórmulas del camuflaje: del estampado de leopardo al de guerrillero, del uniforme militar al traje de ejecutivo, dos fórmulas estas últimas que te igualan con el resto, con el paisaje humano, de manera que consigues pasar sin ser visto.

La mezcla de todos ellos consigue un estupendo impacto estético tanto en lo sensitivo (por visual) como por la vía del intelecto (por la reflexión sobre nuestra manera de estar en el mundo). Parece que, tal y como están las cosas, el miedo que de forma generalizada han conseguido que sintamos nos hace buscar fórmulas de escape que van más allá de emular la locura y el brillo de los felices veinte, un brillo que ocultaba la desazón pero que ya no sirve. Por eso triunfan una y otra vez, las distintas fórmulas de camuflaje, porque permiten seguir avanzando entre la maleza y esquivar las constantes amenazas. Hay que tener en cuenta también que estos ropajes parecen estar, por su configuración, perfectamente diseñados para la revolución. Camuflaje y revolución. Puro Comme des Garçons.

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