Crónica de El EGO de Cibeles

El EGO ha seguido la estela de su hermana mayor, la propia Cibeles, y ha presentado unas colecciones mucho más recatadas de lo que nos tenía acostumbrados. Entra y conoce el porqué.

Maryta Alonso. 22 de septiembre de 2008

La polémica en la Pasarela Cibeles siempre ha ido asociada a dos nombres: el IMC y Davidelfin. Este año, sin embargo, ninguno de los dos ha causado revuelo ni dentro, ni fuera de la pasarela. La primera colección que el diseñador presentó en Cibeles, Cour des miracles, hizo que su nombre se asociara ineludiblemente a la trasgresión. Sin embargo, en esta última edición ha demostrado que únicamente continúa apostando por la controversia a la hora de llevar a cabo su puesta en escena (un aspecto que los diseñadores descuidan, excepto una divertida y cañera Kriza Robustella), queriendo desligarla de sus creaciones. Ahora que Delfin parece haber optado por la sobriedad, el EGO de Cibeles parecía la el mejor camino a seguir para ver a los jóvenes diseñadores arriesgar. Y es que precisamente este verbo, arriesgar, es el gran desconocido para la mayoría de diseñadores que pisan la Pasarela Cibeles. Y eso, a veces, aburre; que el que no arriesga... no gana. Aunque este año, sí lo hace, y el premio L´oreal a Serguei Povaguin es prueba de ello.

Crónica de El EGO de CibelesEl EGO ha seguido la estela de su hermana mayor, la propia Cibeles, y ha presentado unas colecciones mucho más recatadas de lo que nos tenía acostumbrados. Tal vez la cercanía en calendario y recinto ha hecho que la frescura de los nuevos diseñadores haya sido infectada por las propuestas carentes de riesgo que predominan sobre la pasarela. El Premio Lóreal Paris al mejor diseñador joven ha recaído sobre el diseñador Serguei Povaguin . Su colección ha tomado como punto de partida a la femme fatale, por lo que la cintura de la mujer ha cobrado protagonismo en las prendas. La gama cromática grisácea con la que parte la colección se torna rosácea al final del desfile, un juego de colores que esconde un simbolismo que también encierran los distintos tejidos empleados: paños de lana fría, gabardinas y cuero comparten pasarela con sedas en distintas texturas, por lo que la imagen masculina y la femenina se complementan a la perfección en la colección ganadora de este certamen.

La diseñadora Laura Basterra tomó el blanco como base y fue añadiéndole pinceladas de color a medida que avanzaba el desfile. Vestidos hechos con camisas de cuellos o pantalones que contaban con dos tipos distintos de denim fueron algunas de las piezas más destacadas. La segunda parte del desfile contó con faldas de volúmenes imposibles que hacían a las maniquíes parecer divertidas Meninas del siglo XXI. Mucho menos arriesgadas fueron las propuestas de Lola Cuello, que tomó la tríada cromática blanco-gris-negro como leitmotiv para ceder protagonismo a las sedas, gabardinas, al punto liso circular y a las sargas en un desfile que, por monótono, no parecía del EGO.
Crónica de El EGO de CibelesLa polémica ha venido de la mano de Sara Lage, que debuta en el EGO. Como le ocurriera en 2002 a Davidelfin, su primer contacto con la Pasarela Cibeles ha ocasionando el revuelo del público, que ha salido del estado de sedación en el que los cuatro días anteriores le había imbuido. Delfin parece ser realmente un visionario, pues su desfile recreó un estado comatoso, del que hemos despertado estrepitosamente gracias a las propuestas de Lage. Y es que, despertar de un coma, nunca puede ser un proceso pausado, sino traumático.
Los diseños de Lage no los veremos jamás en la calle: prendas que cuentan con cara propia, otras que dejan el vello púbico al aire y asfixiantes caretas (una modelo rompió a llorar tras el desfile, fruto de la angustia en la que la careta le había sumido) han poblado la pasarela, mientras que un público boquiabierto observaba incrédulo el espectáculo.

Beachcouture presentó una línea de baño al más puro estilo de los años 50, que evolucionó hasta mostrar monos fruncidos estilo baggy jeans. Los aplausos que amansó la colección fueron excesivos para las poco arriesgadas propuestas que pudimos ver sobre la pasarela, con excepción de un deslumbrante traje de chaqueta blanco adornado con un gran lazo negro al cuello que, sin embargo, no fue lo suficientemente excepcional como para justificar los aplausos que acompañaban a cada prenda.

Crónica de El EGO de Cibeles El desfile de Blackhaus estuvo plagado de influencias orientales, que no eran fácilmente apreciables debido a la mezcla de tejidos de la que hacía gala: lino, punto, crèpe chiné y muselina desfilaban con gracia por el EGO, teniendo su colección de baño, de nuevo, una clara inspiración en los años 50. Al igual que ocurriera con la colección de Serguei Povaguin, los amplios volúmenes y las alusiones militares representaron la esencia masculina, que se fusiona sobre la pasarela con la figura femenina trazada mediante la seda o el lino.
La colección más colorista lleva la firma de  María Escoté , que ha llenado de color una pasarela que se ha tornado gris a medida que avanzaba el día, puesto que las últimas colecciones han huido en su mayoría de los colores fuertes asociados a la época estival. Escoté ha optado por divertidos vestidos de estilo pin-up: faldas con vuelo, cinturones a la cintura y prendas que marcan la silueta femenina han sido las apuestas de Escoté.

La colección de Geogrina Vendrell contó únicamente con un diseño femenino, centrándose las propuestas en el hombre. Leggings, flecos y prendas oversize inundaron la sala, mientras que los modelos desfilaban descalzos sobre la pasarela.

Roberto Piqueras coincidió con El Delgado Buill en contar con música en directo. El diseñador optó por el grupo Cof Cof, que ponía la música a un desfile en el que los chubasqueros de plástico y el vinilo decorados con motivos flúor se hicieron con la pasarela. Esperemos que, de triunfar las propuestas de Piqueras, el verano que viene sea menos caluroso de lo habitual, pues el plástico nunca ha sido un buen aliado para las altas temperaturas. Destacar el uso del lenguaje cibernético en sus camisetas, dotando a la colección de un aire juvenil que empezaba a echarse en falta a medida que avanzaba la tarde.

En definitiva, el EGO de Cibeles apuesta cada vez más por la sobriedad y teme arriesgar. Si muchos de los que exponen sus propuestas dentro del calendario de Cibeles ya pecan de recatados, ¿qué va a ser de la moda española si los más jóvenes ya no arriesgan? ¿qué pasará cuando estos jóvenes talentos se afiancen y consagren como diseñadores, tendremos que salir del recinto con la sensación de haber visto más de lo mismo una y otra vez?

Parece que las jóvenes promesas han seguido la estela de la colección Dual de Davidelfin, puesto que todas hablan de la dualidad que esconde el ser humano.

Por último, señalar que las modelos que desfilaron en el EGO ya no eran esas esculturales mujeres de 1,80 que nos hicieron volver cada jornada a casa sin querer mirarnos en el espejo. Las modelos del EGO eran mujeres bellas, claro está, pero más normales. ¿La conclusión? Tras unos arduos 4 días de perfección, el EGO no nos sorprendió, pero nos subió el ego. Gracias.


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