Colección Crucero 2023 de Dior: la crónica

El desfile, celebrado el pasado 16 de junio, se presentó como un homenaje a España.

El día en que se celebró el desfile de Dior en Sevilla, las calles de la ciudad hispalense se habían alfombrado de romero. La mañana del 16 de junio, Corpus Christi, el centro se había abarrotado de procesiones, altares, oraciones y fieles. La noche, de farolillos, pasamanería y claveles. La colección crucero 2023 de Dior conquistó, al caer el sol, la Plaza de España. En el parque de María Luisa, frente al río Guadalquivir, la propuesta resort de Maria Grazia Chiurirepiqueteó en el corazón de la obra de Aníbal González al compás de la batuta de Alberto Iglesias. Tafetán, terciopelo, hilos de oro y seda hicieron brillar entonces el monumento que en 1929 ejerció de puente entre culturas.

Por las escaleras centrales de la Plaza de España trepaban cientos de claveles rojos, encargados de tapizar la coreografía de las bailarinas de Blanca Li. Frente a ellas, los espectadores se acomodaban en las tradicionales sillas de anea y madera de la Feria de abril. A sus espaldas, las de modelos como Elle Macpherson, las de personalidades como Cleo Oettingen-Spielberg o Sassa de Osma, las de actrices como Belén Cuesta o Ingrid García-Jonsson, una pequeña Feria se había puesto en pie. Las lonas de las casetas, siempre verdes o rojas, combinaban en esta ocasión su habitual fondo blanco con rayas de azul celeste. De un lado a otro de un Real que cambiaba el albero por un suelo de mosaicos, los farolillos y las guirnaldas de luces elevaban la vista al cielo, enmarcado por una portada de Feria cuajada de motivos botánicos. A través de la aguja de Dior, la artesanía y el folclore español volvieron a refrendarse como historia de la moda.

Con el trabajo de Maria Grazia Chiuri para la colección crucero de 2023, la firma francesa anuda de nuevo su historia. La relación entre Dior y España enraíza en el vestido Bal à Seville, que el modista bocetó en los años 50 para la estadounidense Elizabeth Parke Firestone, y toma cuerpo tras el desfile organizado por la Duquesa de Alba en Madrid y los guiños recurrentes, décadas más tarde, del gibraltareño John Galliano a la cultura taurina y flamenca.

Dior Crucero
Gtresonline

A la Plaza de España, la inspiración saltó del tablao. La historia de Carmen Amaya, bailaora de flamenco apodada La Capitana, se avivó en los bosquejos de Chiuri. El talento de la artista catalana liberó a su familia de la barraca en la que desde niña vivían, bailó con pantalones masculinos, recorrió el globo a golpe de zapateado. Su fuerza marca el ritmo de la colección. Los colores de la paleta de Francisco de Goya, el tono. La atmósfera de sus claroscuros, explica la maison, acopla líneas de diseño e intención.

Frente a la directora creativa de Dior pasaron imágenes de Cayetana Fitz-James Stuart, Duquesa de Alba, vestida de amazona en la Feria de Sevilla. Sus trajes de corto, sombreros y sus chaparreras (la protección de cuero que cubre los pantalones de los jinetes) enriquecieron sus referencias. La Virgen de la Macarena y la Virgen de La O, con sus mantos bordados de oro, colmaron la búsqueda de inspiración para la colección Crucero 2023 de Dior.

En la Plaza de España sevillana, la idea de la feminidad se enderezó desde la de La Capitana. Los trajes de raya diplomática compartían espacio con mantones de manila, chaquetillas bordadas, pantalones de jinete, madroños, sombreros de ala ancha, boleros y cierres de estilo brandeburgo. El tafetán se ensortijaba para elevar y medir los volúmenes, las luces y las sombras. El terciopelo negro se entregó al hilo de oro para dar vida, una vez más, a la chaqueta Bar. Con la firma de Dior, un nuevo capítulo de la historia de la moda se acababa de confeccionar.

Dior Crucero
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