De Proenza Schouler a Meret Oppenheim

Hacemos zoom en un abrigo de la colección de la firma neoyorquina

Proenza Schouler P/V 2014

Largo, grandullón, de tela deshilachada, este abrigo de Proenza Schouler nos recuerda poderosamente a una vestidura ritual o folclórica con peso ancestral y, también a aquel que se hizo ella misma la artista suiza Meret Oppenheim que, sin tener la fama de otros artistas (pero si el genio, conste en acta), siempre, como un bajo continuo, está presente de forma sutil en muchas de las tendencias contemporáneas. Tener en el armario un abrigo-obra de arte es necesario. De hecho tener un abrigo de verdad, con caída, con empaque, con vuelo, de lana o de paño exquisitos, un abrigo para siempre, en definitiva, es necesario. Un abrigo-abrigo, al igual que un buen reloj o unos buenos mocasines, consiguen realzar (que toma, toma palabra cursi, dicho sea de paso) un look. El abrigo puede ser de corte clásico o de corte excéntrico, pero sea como sea, en un mundo invadido por el anorak, conseguirá civilizarte, civilizarnos.

Continúa leyendo...

COMENTARIOS