Diez razones por las que nos gusta la colección de P/V 2015 de Prada

Miuccia Prada sigue tensando los límites del gusto burgués.

Prada

1-Les ama y les odia a la vez, como en Catulo. Prada ama lo burgués y, a la vez, lo combate. Es magistral.

2-Todas y cada una de las prendas que salen en este desfiles son perfectamente ponibles (abrigos, tops, camisas, chupas de cuero, más abrigos, prendas de punto, ni un pantalón, dicho sea de paso…) y todo, a primera vista, parece difícil.

3-Nos gusta que (gracias a los cortes, rasgados y al patchwork) de la sensación que dentro de una prenda exista otra y que parezca que luche por salir a la superficie e imponerse.

4-Que muchas prendas no estén rematadas y aparezcan deshilachadas, nos gusta. Porque siendo como es una solución ya conocida, aquí, más que de pataleta o grito, tiene algo de coquetería y de hiperfeminidad.

5-Las primeras salidas son estrictas, casi marciales. Las modelos parecen funcionarias de un estricto planeta, pero, sin embargo, otra vez, sutiles gasas afloran por debajo intentando hacerse un hueco. Y este es un asunto que se repite a lo largo de la colección: la representación de una mujer que debajo de prendas utilitarias y sastres, debajo de la autoridad impuesta por el rigor del guardarropa ejecutivo y masculino actual, no renuncia a vestir o, mejor dicho, no puede evitar vestir conjugando los tópicos de la feminidad, que ahora añoramos. Aquellas hadas y duendes pintados sobre seda de colecciones pasadas no se han evaporado del todo. Ahí están, esperando turno...

6-Muchas de las combinaciones de retales (tejidos rococós, encajes victorianos, estampados William Morris…) nos recuerdan al espontáneo collage que a veces sobrevive en una pared en ruinas de un edificio a punto de ser demolido. Un collage formado por un póster viejo, los restos de un marco, distintas capas roídas de papel de pared, una humedad reseca… Y a la mente nos vienen,inevitablemente, los décollage del Nuevo realismo francés (Dufrene, Rotella, Villeglé, Hains…).

7-En un mundo de estilistas/escaparatistas donde los looks siempre parece que están cerrados (atados y bien atados) reconforta encontrar soluciones que no imponen un final. Vestirse (¿vivir?) en un work in progres.

8-Si las mujeres que propone Prada se vieran obligadas a meterse en una máquina del tiempo, tal y como visten hoy, encajarían a la perfección en casi todas las décadas del siglo pasado.

9-Los accesorios vuelven a ser como prótesis. No acompañan o decoran porque son carne y hueso.

10-Y nos gusta porque parece que aquí se reivindica el estar un poco despistado (desconcertado, adormilado) y el no haberse dado cuenta que el jersey no combina con absolutamente nada del resto de tus prendas, todas burguesas, pero todas a su rollo.

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