Dior, alta costura 2014-2015

Cinco cosas que nos gustan de la colección de otoño-invierno (2014-15) de Dior

Dior

1-La interpretación estilizadísima y con tendencia a la depuración que Raf Simons hace de los tópicos de la indumentaria versallesca. Las levitas bordadas, que cubren estrictos jerseys y pantalones de pinzas negros, son una solución que hará fortuna.

2-El convencimiento de que el diseñador no hace ninguna concesión al "bing-bling" al que tan aficionadas son muchas de las clientes de la costura. Y quien dice "bling-bling", dice "kitsch". Su aproximación ascética a la costura es balsámica.

3-Las salidas que corresponden a los números treinta, mini vestidos con lo que parecen corsés difuminados sobre los que se bordan pequeños motivos misteriosos que tienden a la abstracción.

4-Y hablando de bordados, la forma, tan moderna y tan poco naturalista, de componer los bordados, evitando las cenefas o filigranas rococó. Aquí, los hilos se organizan y componen en un espacio que recuerda poderosamente al espacio que define  Cy Twombly en sus  lienzos (y comprendo que la forma estricta del bordado no se parece a la pincelada de Twombly, pero sí, y definitivamente, ese orden interior que tiene, paradójica y misteriosamente, el desorden de sus explosiones).

5-Nos gustan los abrigos largos hasta los pies, de paño en negro, blanco roto o azul marino, que son como vestidos de noche y que recuerdan al abrigo camel de Truman Capote o a los caballeros eduardianos ingleses del XIX. Una prenda realmente poco práctica y, por lo tanto, tremendamente lujosa.

PD: Los monos que son mitad mantón de Manila, mitad uniforme de parachutista, así como la reinterpretación del New Look en tejidos de trabajo y tecnológico y con cremallera, nos parecen más inocentes pero no por eso menos interesantes. La voluntad, según parece, de Simons de hacer una alta costura realista impulsa este tipo de salidas.

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