3 preguntas para Sophie Delafontaine, Directora Creativa de Longchamp

La colección otoño/invierno 2021/2022 de la emblemática 'casa del caballo' es una oda a su esencia: 'savoir-faire' y pasión.

Cabalga por los armarios de los apasionados de la moda desde hace más de 70 años. De cara a este otoño/invierno 2021/2022, el caballo Longchamp vuelve con el mismo ímpetu y pasión, tanto de forma real como metafórica, en el marco de la Semana de la Moda de París. "Diseñado por Turenne Chevallereau, el caballo de carreras a galope es una expresión imperecedera del dinamismo de la Maison y art de vivre" relata la casa. Pero no es el único icono que marca esta colección, grabada en el famoso espacio de equitación Battesti de París y presentada de forma virtual: el estilo de Pierre Paulin, genio por su enfoque innovador aplicado a líneas, funciones, colores y materiales, se vislumbra por pinceladas en la línea.

A nivel estético, la colección consigue la proeza de condensar el poder del savoir faire y de la tradición con la modernidad: los chalecos acolchados se suman a los crop tops de cachemira, los suéteres de cuello alto de lana estilo años 70 aparecen debajo de camisas, trajes y vestidos, dibujando el retrato de la parisina por excelencia. No la de los catálogos y cartulinas. La que realmente ES. Charlamos con su inspiradora Directora Creativa, Sophie Delafontaine, sobre la colección, pero también el futuro de la moda.

¿Cuál ha sido el proceso creativo de esta colección?

Longchamp
Imaxtree

El proceso creativo siempre es ungoing, no he cambiado mi manera de hacer la colección ya que en verdad, es mi día a día, mi razón de ser y de vivir, por lo que he seguido con ella. He contado con un gran equipo y talleres fantásticos, que siempre se han esmerado en sacarla adelante. El reto, esta temporada, era más bien la puesta en escena, ya que durante 4 temporadas desfilamos en Nueva York. Había esta excitación del live, del director, del instante, de la emoción. De ahí mis ganas de retransmitir esta emoción, con el trabajo de los materiales, de los colores, del universo, de la actitud de la mujer... conseguirlo todo a nivel digital. Ha sido un ejercicio muy interesante porque era la oportunidad de conocer a nuevas personas, de trabajar con nuevos equipos, de una forma totalmente diferente. Me ha encantado trabajar en el montaje, buscar el detalle, la energía... ha sido un trabajo totalmente nuevo para mí y muy excitante. Siempre hay algo nuevo que contar.

Acerca de la colección en sí, es una nueva historia, con diferentes inspiraciones, el volver a París ha significado un regreso a los orígenes. Nací en París, soy parisina, la casa nació en París, en los Grands Boulevards... tenía ganas de expresar esta parisina, pero no la parisina de las postales, como Amélie Poulain, la verdadera, con la que nos relacionamos todos los días y que nos encanta porque tiene su propia naturalidad, su personalidad. Me interesa enseñar que la parisina Longchamp son muchas, no hay una mujer, hay varias, son caracteres, mujeres que tienen su rutina, su vida, su independencia de espíritu... con la colección, demuestro que se puede ser femenina, sporty, sofisticada, y siempre elegante, con un cuidado de los detalles de los tejidos y de los colores.

También me ha inspirado el trabajo de Pierre Paulin, un diseñador francés de los 50. Fue una persona que revolucionó por completo el sector del diseño dando un estilo muy parisino, un chic atemporal, con colores neutros, sutiles, aportando a la vez la innovación, colores pop, estampados inesperados... ha centrado su trabajo en el cuerpo, las líneas deben abrazar las curvas y para mí, como diseñadora de bolsos y ropa, tiene mucho sentido. Al volver a París, en este ambiente muy de la capital, también tenía ganas de hablar del caballo Longchamp, nuestro logo, nuestro emblema, que, a la vez expresa rigor, trabajo, savoir-faire, en relación con el universo ecuestre, y la furia y la energía, ya que tiene un buen ritmo y allure.

¿Cómo Longchamp consigue preservar el vínculo entre tradición y modernidad?

Longchamp
Imaxtree

Dice tradición, diría más bien autenticidad. Lo que motiva en Longchamp es el hecho de que se trata de una empresa familiar. Tomo la palabra "tradición" como algo positivo en el sentido de que es algo que se perpetúa, es un savoir-faire que se transmite, un ADN muy bien identificado. Le añadiría la autenticidad, es decir, somos una casa que no miente, utilizamos productos y materiales de verdad, nos preocupa la calidad, las personas que trabajan con nosotros, los clientes que van a comprar los bolsos... tenemos esta noción de crear con mucha sinceridad. En paralelo, menciona la modernidad. Creo que es fundamental porque nuestra mujer está en la vida activa, es dinámica, tiene energía, se orienta al futuro. Ambos aspectos, por lo tanto, se nutren. Nuestro savoir-faire nos permite innovar. Lo que sabemos hacer nos permite ir siempre más lejos. Ayuda a enriquecer nuestro universo y patrimonio. El equilibrio entre los dos es interesante. Tomo un ejemplo de la colección, un mocasín, visto en el desfile con pantalones extra largos. Quería un diseño muy bien hecho, con un cuero de calidad, bonitas proporciones... le hemos añadido una cadena de resina oversize encima y un detalle del color verde Lumière en el tacón. Nos divertimos y mezclamos.

¿Cuál es el futuro del calendario de la moda?

Sophie Delafontaine
Sophie Delafontaine, en el desfile otoño/invierno 2020 / Getty Images

Creo que el formato digital es muy interesante, en cuanto al calendario de la moda, me parece que es anecdótico. Para mí, es un poco para happy few. Somos unos miles en saber que se celebra actualmente la Semana de la Moda y a estar por lo tanto en ebullición. En realidad, que sea ahora, dentro de una semana o de ocho días, lo que me interesa es la emoción transmitida, a quien nos dirigimos, lo que les contamos. Me interesa realizar este ejercicio digital, brindar esta emoción a través de una película. Pero no estoy necesariamente convencida de que el calendario tenga una gran importancia.

Sophie Fernández

Sophie Fernández

Ser periodista y un buen café son dos de las razones que me tiran de las sábanas cada mañana. No imagino un mundo sin igualdad, novelas de Victor Hugo, moda, viajes, belleza, tortilla poco cuajada ni rock de los 50. Con el corazón en constante vuelo directo París-Madrid. Y los pies enfundados en bailarinas de punta.

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