La Semana de la Moda de Tokio

Tres palabras bastarían para definir la semana pasada: moda, moda y... moda. La New York Fashion Week ha tenido su contrapunto trasgresor en la Semana de la Moda de Tokio. ¿Te atreves a conocer las propuestas más arriesgadas?

Maryta Alonso. 10 de septiembre de 2008



Tres palabras bastarían para definir la semana pasada: moda, moda y... moda. La New York Fashion Week ha tenido su contrapunto trasgresor en la Semana de la Moda de Tokio. La cara occidental de la moneda ha compartido coordenadas temporales con su reverso oriental, mucho más arriesgado y sorprendente.


La Semana de la Moda de TokioDiseñadores como Takumi Hatakeyama. Jumya Tashiro o Noriko Fukushima completaron las jornadas más fashion de Tokio, que destacaron por unas propuestas plagadas de fuerza y trasgresión.

La marca Jumya Tashiro apostó por una estética vinculada a la ciencia ficción y fue una de las pocas firmas que se atrevió con la moda masculina. Mientras que los hombres encontraban su refugio en Tashiro, las lolitas también tenían su lugar sobre la pasarela de Tokio, de la mano de la marca Everlasting Sprout, compuesta por los diseñadores Keiichi Muramatsu y Noriko Seki. Es por todos sabido la imaginación y el atrevimiento del que hacen gala las jóvenes japonesas (sólo hay que echar un vistazo a las Harajuku Girls, esas jóvenes que parecen salidas de un Cómic Manga), pero lo cierto es que las propuestas de esta firma serían difícilmente trasladables a la urbe de Occidente, mucho más recatada. Sin embargo, algunos diseños tomaron como inspiración las civilizaciones helénicas, por lo que la fusión resultante es realmente apetecible. Ji Wenbo, a través de su marca Li Lang, olvida Occidente a la hora de buscar inspiración y se refugia en la tradición japonesa. A pesar de tener presente la herencia de sus ancestros, la firma aúna con éxito las formas occidentales con las de Oriente.

La marca Izreel huye del convencionalismo y se erige como abanderado de la trasgresión oriental, mientras que la firma Hisui, tras la cual se esconde Hiroko Ito, optó por la moda destinada a colorear las noches de fiesta: volantes, colores metalizados y las combinaciones imposibles de formas reinaron en su desfile.

El japonés Kazuaki Takashima triunfó con su marca Né-net. De su desfile destacamos un impresionante diseño rojo que disfruta combinando volantes, y que parece la revisión occidental de las últimas propuestas de Giambattista Valli, como queda patente en la imagen que ilustra este reportaje. También hubo cabida para las diseñadoras femeninas, como Aguri Sagimori o la modista Chinami Kamishima, pero la estridencia vino de la mano de un hombre: Ato Matsumoto. Bajo su firma Ato defendió la gama cromática flúor y los colores más chillones, como el rosa chicle o el azul eléctrico.

Las propuestas de Mercibeaucoup, divertidas y desenfadadas, apostaron por la tendencia que pisa con fuerza: los cuadros. La marca Support Surface dio el toque de sobriedad a la pasarela, con un aire marcadamente occidental.



En definitiva, la brisa procedente de Oriente no dejó a nadie indiferente, como viene siendo habitual.


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