Lacoste en primavera

La pasarela de Nueva York es la primera en el calendario de las semanas de la moda que de ahora y hasta el uno de octubre se encargaran de dictar qué nos vamos a poner a partir de la próxima primavera… otra cosa es que les hagamos caso, claro está.

Lacoste

Del desfile de Lacoste firmado por su director creativo, Felipe Oliveira Baptista, habría que destacar cinco cosas:

1-Parece que la palidez de los tonos de anteriores colecciones da paso a una explosión de color que surge de mezclar trazos del estilo marinero con mucho de rugby o fútbol americano.

2-Nos gusta la opción de poder atarse la parka a modo de sobrefalda que es un gesto equivalente al de atarse el jersey en la cintura, gesto que, quien más quien menos, todo el mundo ha realizado alguna vez. Esta solución nos recuerca a las sobrefaldas-capote que Chanel presentó en los noventa. Y nos encanta.

3-Felipe Oliviera Baptista elige, una vez más, el camino más difícil. Afortunadamente. Así pues, no se conforma en la recreación de lo que para todo el mundo es Lacoste (polos, tenis…) y fuerza la máquina de tal modo que consigue sacar del imaginario de la firma francesa un cierto rendimiento poético.

4-El planteamiento del desfile conecta a la perfección con una de las grandes tendencias actuales (que viene fraguándose desde los años sesenta del siglo pasado, dicho sea de pasada): aquí se tratan igualmente a hombres y mujeres y lo que sirve a unos, es bueno para las otras.

5-En Lacoste el estilismo es limpio. El maquillaje frugal. Los accesorios son austeros. Hacen bien porque ya se sabe que en moda la parafernalia puede llegar a ocultar la esencia de las líneas maestras de una colección.

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