Louis Vuitton, de crucero

Nicolas Ghesquière forma su segunda colección para la firma

Louis Vuitton

Parece claro, después de analizarla, que el diseñador está dispuesto a crear un alfabeto (a través de prendas, colores y texturas) que deberá, a su vez, expresar un discurso que se identifique con Louis Vuitton más allá de logos y tableros. El "fondo de armario" que empezó a diseñar en su primera colección, la de otoño-invierno 2015, se amplia aquí con colores, por decirlo fácil, más tropicales, gran profusión de aplicaciones y estampados que recrean los de los años sesenta. Se pasa del minivestido a los pantalones de cintura alta (muy) ligeramente acampanados, hay encaje, transparencia y algo en la composición que a nos recuerda a lo último de Céline. Los bolsos son muy Jacqueline en sus años Onassis (de hecho, yo no sé por qué, todo tiene un cierto aire a ese momento). Hay chupas de cuero con volantes en el bajo y cierres con una gruesa cremallera así como pespuntes muy biker y algún que otro abriguito de pelo de visón o similar, dedicado a las clientes más frioleras…y ricas. A destacar la afición de Ghesquière por explorar los límites del buen gusto gracias a mezclar texturas y colores insólitos y, un apunte final, extraordinaria la forma de colocar los botones, un elemento que, quizás gracias a él, pase a ocupar el sitio que merece.

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