Moschino se reinventa ¿seguro?

Jeremmy Scott presenta su primera colección completa como diseñador de la forma italiana.

Moschino O/I 2014-15

Nos lo temíamos. Después de ver la colección de prefall de Moschino, primer round de Scott como diseñador de la firma, supimos que el creativo norteamericano haría, por decirlo así, un buen Moschino. También creímos en aquel momento que quizás no fuera suficiente con "calcar" los tics del italiano sin profundizar porque, estaremos de acuerdo en que Franco Moschino, aunque divertidísimo y amable, fue un gran irónico y eso no se consigue sin un alto grado de inteligencia y espíritu crítico. Moschino hizo humor pero no tubo reparos en dejar al descubierto el, a veces, ridículo sistema de la moda. Jugó a ser banal sin serlo. Fue un antiposes y anticursis. Fue autocrítico consigo mismo (al fin y al cabo perteneció a la aristocracia del Planeta Fashion) y, de alguna manera hacía "moda-política", eso es,  con un cierto mensaje. Jeremmy Scot ha servido una colección de impecable factura que apuesta por lo lúdico sin más. Hace homenajes sinceros a las líneas más famosas de la casa (falsos «chaneles», falsa «logomanía», fetichismo irónico, cuero y oro…)  a través de una buena labor de archivo y sabe como encajar su propio espíritu (acrítico, megateen y post-pop) en todo el conjunto. La colección, quizás, no tenga la tensión que tenían las de Franco Moschino, pero en ellas hay buenas prendas y al verla pasas un buen rato, que, tal y como están las cosas, no es poco. Jeremmy Scott tiene algo de Pierre et Giles, pero sin ser lúbrico, algo de David Lachapelle, pero sin ser místico, algo de Franco Moschino, sin ser italiano. Por eso funciona, porque tiene lo que hay que tener para conectar con un mercado que, ante todo, quiere ser entretenido…constantemente.

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