Nueva York era una fiesta con Desigual

Desigual da una vuelta de tuerca a sus tradicionales diseños happy haciéndolos más trendy y sofisticados sobre el catwalk de la New York Fashion Week.

Nueva York era una fiesta con Desigual

En plena cuesta de septiembre en la que convergen el final de las siempre esperadas vacaciones de verano y la vuelta al trabajo y a las obligaciones, Desigual nos invita a un fiestón en el Lincolm Center de Nueva York. La idea es insuflarnos ese optimismo y ganas de vivir que, a veces, nos falta en nuestro día a día, tranportándonos directamente a Saint Tropez e Ibiza y es que "La vida es chula", como dicen ellos.

Abren la muestra de la firma catalana unos vestidos muy pop en blanco y negro que bien podría llevar la mismísima Twiggy. Cortes trapecio, rayas, flores, lunares y prints geométricos conforman este inicio tan sesentero.

Lo que viene después es una mezcla de vistosas prendas con estampados psicodélicos en colores típicamente veraniegos como el rojo, el rosa, el naranja y el azul y conjuntos de chaqueta y pantalón pijama muy sofisticados, perfectos para una velada junto al mar. La firma no pierde su esencia "estampada" pero, en esta ocasión, los motivos decorativos alcanzan un nada despreciable nivel de elegancia.

Vestidos vaporosos de gasa, shorts, tops y bolsos en potente multicolor están invitados a la fiesta. Como cabía esperar, Desigual muestra en Nueva York su lado más trendy y street, no en vano Estados Unidos supone ya su quinto mercado y la firma acaba de inaugurar una flagship store en la ultra lujosa Quinta Avenida.

Por cierto, la firma happy contó con un front row fue de excepción, Isabella Rossellini, Ana Boyer y la hija de Andie MacDowell fueron algunas de las invitadas. Sobre la pasarela, las no menos célebres Tali Lennox y Amber Le Bon se lo pasaban en grande lanzando besos al respetable. Buen rollo en estado puro.

Etiquetas: desfiles, desigual

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