Pasarela Cibeles Madrid Fashion Week: 5ª jornada

No te pierdas las imágenes, crónicas y vídeos de la quinta jornada de Cibeles Madrid Fashion Week.

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El enfant terrible de Cibeles, con permiso de Davidelfin, propone una compleja colección en la que cada prenda se conforma en torno a 4 piezas que se funden para dar lugar a una apariencia reconstruida que en realidad proviene de una construcción a conciencia.

El terciopelo, tejido por excelencia de la 51 edición de Cibeles Madrid Fashion Week, se funde con drapeados y satenes que dan el toque brillante a la colección. Las pieles de Santiago de Palacio ponen la guinda a la línea propuesta.


El diseñador deja clara su intencionalidad con el nombre bajo el que se presenta su propuesta: My Way. Diseños muy personales y trabajados que recibieron los aplausos del exigente público asistente.

 

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No sabemos si las bicicletas son para el verano, pero los colores no son dominio del periodo estival para María Escoté. La diseñadora ya posee un universo propio reconocible en el que una mujer sexy y segura de sí misma reina por encima de todo.
Los colores saturados, las plumas como detalles que siluetean las águilas con las que Escoté decora alguna de sus prendas, los pantalones de talle alto y los monos dan forma a una colección en la que la explosión de color toma la pasarela.
Sobre terciopelo, la diseñadora presenta dibujos de animales que otorgan un toque cabaretero a una serie de prendas que parecen salidas de un desfile de mayorettes. Una excelente colección que nos ha dejado con ganas de más.

 

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María Barros ha presentado una sobria colección que se mueve en torno a la dicotomía blanco-negro. Cada pieza contaba con una tridimensional muy trabajada en las que la seda y el algodón tomaban las tiendas: nada de nuevos tejidos ni de cortes imposibles. La silueta T quedaba dibujada en cada salida, pero con mesura y siguiendo las líneas trazadas por el conjunto.
Dos breves pinceladas rojas al finalizar el desfile nos parecieron una declaración de intenciones, con unos diseños de corte masculino y con aires militares mezclados con la feminidad de la firma: ¿será el verano de María Barros una explosión del color de la pasión?

 

Teresa Helbig vuelve a reivindicar el trabajo artesanal en su colección otoño/invierno 2010. Desde sutage de seda natural hasta bordados a mano y el uso de velas para dar forma a los bordes de los detalles desembocan en esta colección en la que el nude y el negro cobran importancia.
La inspiración proviene de unos fotógrafos que plasmaron las imágenes de la gente más cool desde 1910 hasta 1940, descubriendo en sus fotografías pantalones cortísimos en los años 30 o prendas muy amplias. Todo ello es tomado por Helbig y revisionado desde el glamour y feminidad de la firma.
Los zapatos de la colección, por cierto, llevaban la firma de Vicente Rey.



Juana Martín ha ido huyendo edición tras edición de la etiqueta flamenca que le había sido colgada hasta dar forma a una depurada y sobria colección en la que el negro es el verdadero protagonista. Tal vez la cordobesa anunciaba así la muerte de esa categorización que le había sido impuesta, adoptando el ambiente cierto aire lúgubre por el colorido y por la fila central en la que la diseñadora dispuso personas vestidas de negro.

La lana, junto con el satén, toma las riendas del desfile, en el que la nota de color vino en las últimas salidas, salpicadas por vestidos largos blancos que rompían con la monotonía cromática. Los tocados con los que la diseñadora ponía la guinda a alguno de sus looks llevaban la firma de Laura Olea.



La fuente de inspiración a raíz de la cual nace la útlima colección de Nicolás Vaudelet hemos de buscarla en un día de nieve en Sevilla. No se trata de la nevada reciente, sino de una que data de 1954. En torno a esta anécdota se conforma una colección en la que los monos de esquí y las chaquetas acolchadas se fusionan con la inspiración hípica impuesta por los gorros y pantalones ecuestres. Vaudelet sabe rejuvenecer la firma El Caballo y emplea joyas en las coderas y en los hombros, todo ello amenizado por la Joven Orquesta Sinfónica Art Novum. Una osada colección que ahonda en los raíces de la firma y las reinventa y rejuvenece.



Carlos Díez sigue siendo el abanderado del gamberrismo de Cibeles: tanto le gusta la falta de compostura que ahora homenajea a las bandas de ladrones, cubriendo con pasamontañas los rostros de los modelos.

Los cuadros vichy y la pata de gallo se repiten a lo largo de todo el desfile en pantalones a la altura de la rodilla hasta finalizar las salidas con prendas plagadas de cadaveras. Algunos destellos galácticos vienen dados por siderales vestidos plateados y abrigos acolchados que traen a Cibeles la incursión extraterrestre del diseñador más marciano de Cibeles.


Carlos Díez vuelve a contar con la inestimable colaboración de Converse, que se encarga de los complementos.

 


Print animal, tartán, escenas de caza... todos estos estampados se conjugan a la perfección en la última colección de El Delgado Buil. Una revisión a la cultura americana de los años 50 en la que incluso los zapatos Creepers tienen lugar.


Como ha venido siendo la constante impuesta en esta edición de Cibeles, las estolas de piel han rematado diversos looks de la colección, cuya extravagancia está tan bien trabajada que resulta casi convencional.

 

 

Jesús Lorenzo propone ropa de abrigo en la que la piel cobra gran protagonismo. Algunos coloristas chaquetones con dibujos realizados a mano dan un tinte artesanal a esta colección, en la que los leggings de cuero desempeñan un importante papel. Mientras que en algunas colecciones la delgada línea entre el verano y el invierno no queda del todo clara, la colección de Jesús Lorenzo es marcadamente invernal: los abrigos y chaquetones son los que llevan el peso del desfile, encargado de poner el broche final a Cibeles.

 

 

Etiquetas: desfiles

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