Saqueo al supermercado

La élite del Planeta Fashion se lanza  en tromba a por los productos de Chanel

Chanel O/I 2014-15

En Chanel los escenarios de los desfiles son siempre espectaculares, unas escenografías de impacto que se convierten, de alguna manera, en el hilo conductor de la colección y que sirven para crear estampados, prendas y complementos… Museos de arte, pajares, paisajes futuristas en ruinas, jardines franceses, castillos escoceses, el mundo entero y verdadero, un rodeo, un avión…

Como sabrás, el escenario de Chanel para la colección del próximo invierno ha recreado un supermercado lleno de productos de primera necesidad (leche, pan, fruta y verdura) y hasta de productos de segunda necesidad (tipo felpudos para la entrada), todos, eso sí, convenientemente envueltos en un packaging repleto de dobles "c". Las modelos ataviadas con un mix de tweed, perlas, leggings (muy tipo Jeremy Scott, por cierto) y unas zapatillas deportivas (también en su magnífica versión bota), deambulan, tan ideales, por los pasillos de este supermercado haciendo su supuesta compra semanal. El caso es que al terminar muchos de los invitados al desfile, como es de suponer miembros de la aristocracia Fashion, se lanzaron como posesos a coger alguno de estos productos de los estantes para quedarse con un souvenir del desfile. Con lo que no contaban nuestros finísimos colegas, adalides, del buen gusto y la elegancia, es con que todos esos productos serían donados, al final del desfile, a una ONG, ni tampoco, con que en la puerta de salida, varios hombres de seguridad les esperaban para quitarles todo el botín ¿robado? Y qué mundo de contrastes el nuestro, porque esa misma mañana, mientras Cara Delevinge hace la compra en el supermercado de Chanel, leemos en los periódicos que muchos venezolanos hacen colas interminables a las puertas de sus mercados para hacerse con alguna provisión.

Vuelve a dar en el clavo el equipo de de Karl Lagerfeld al ambientar su desfile en un supermercado y más si tenemos en cuenta que el anterior desfile (el de P/V 2014) tenía lugar en un ficticio museo de arte rabiosamente contemporáneo, que, bien pensado, tanto monta, monta tanto. Estos desfiles se están convirtiendo en auténticas performances que, además de enseñar un "producto moda", generan debate y hacen reflexionar.

Recuerdo que más de veinte años atrás se celebró en Barcelona  una exposición/acción de Christian Boltanski (creo que era Christian Boltanski, ya digo que hace de eso más de veinte años) que consistía en lo siguiente: al entrar a la sala de techos altos, paredes blancas y grandes ventanales, te encontrabas una pila de ropa de segunda mano que casi llegaba al techo, era una auténtica montaña de ropa usada. Previamente te habían dado una bolsa y el artista (Boltanski, creo, pero no estoy seguro,insisto, por lo que agradecería que si alguien lee esto y puede confirmar o corregir esta información lo haga sin reparos) te animaba a que de esa inmensa pila cogieras lo que quisieras. El único límite era la capacidad de la bolsa. Lo que hicimos la gente en general fue salir con la bolsa a petar, cuanto más llena la tenías, más tranquilo te quedabas…. aparentemente. Al llegar a casa, claro, nada de lo que habías cogido te servía ni te interesaba absolutamente para nada de nada y tenías delante un montón de ropa vieja y sin sentido de la que habías hecho acopio, histéricamente y sin pensar, empujado por un afán de acumular, por el gusto a la ganga y a lo gratis y a lo fácil y guiado por un inaudito, precipitado y malsano instinto consumista. Los estilistas y editores de moda cogiendo todos esos productos con una desesperación de cuidad en estado de emergencia, me han recordado, no sé por qué, a esa exposición celebrada en Barcelona hace ya, más de veinte años.

Etiquetas: chanel

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