Valentino prefall, una auténtica preciosidad

Si no encuentras nada que te guste en esta colección, no tienes corazón

Valentino

Valentino

Una de las características de la moda contemporánea es su capacidad de proveer a todo el mundo de una prenda que le convenza. Seas rico o pobre, con o sin estilo, alto o bajo, feo o guapo, hombre o mujer, con o sin estudios, de derechas, de centro o de izquierdas… seas como seas, allí estará la moda para ofrecerte la prenda que te servirá. El negocio, hoy por hoy, está en cubrir (y en crear) las necesidades fashion de todo el mundo, y lo apunto en sentido estrictamente literal: de todo el mundo, de todo el censo mundial.Así las cosas, aparecen colecciones como esta de Valentino que pese a tener un hilo conductor gracias a la precisión en los cortes (no hay ni un hilo, valga la redundancia, fuera de sitio) y  una paleta de colores tremendamente otoñales (marrones hoja caída, verdes campo, rojo granada, negro Escorial…), que vuelven a demostrarnos la habilidad de sus diseñadores, Maria Grazia Chiuri y Pierpaolo Piccioli en combinaciones muy personales y en un empaste de tonalidades realmente original y reconocible y pese a que reposa en el pilar de la belleza, pese a todo esto y a que la colección es perfectamente coherente, han conseguido el más difícil todavía ofreciendo lo uno y lo contrario: hay largo y corto, romántico y sexy, tacón y zapato plano, liso y estampado (y, además, estampados gráficos y otros figurativos), hay retro pero también futurismo, mínimal y barroco, yeyé y burgués, abrigos y cazadoras, falda y pantalones, ancho y estrecho…  Tendrás, en definitiva, todo lo que quieras.

PD: Por cierto, he escogido la imagen que ilustra estas líneas porque me recuerda tremendamente a una de las siluetas favoritas de Yves Saint Laurent (el auténtico) y, también, a Ana de Ingalterra en los setenta, dicho sea de paso, uno de mis iconos favoritos. Ahí queda eso.

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