Moda -- Pasarela

Desigual o cómo celebrar las culturas en la New York Fashion Week

Un grito tribal irrumpe el más negro de los escenarios de la New York Fashion Week. Un negro, que pronto se inundó en mil colores donde la locura característica de Desigual (que se esmera por recordarnos que su nombre le viene como anillo al dedo) dejo más de una boca abierta de los editores y fashionistas que ocupaban los privilegiados asientos del  front row.

La propuesta se olvidaba de los convencionalismos de cualquier fashion show para pasear sus diseños con coreografías, maquillajes excesivos, diversidad de culturas y un punto de locura que lo hacía espectacularmente encantador. Por parejas o grupos, las modelos representaban diferentes culturas con su allure correspondiente: looks, accesorios ¡y movimientos!

El culpable de este espectáculo: el fotógrafo, ilustrador y artista francés Jean-Paul Goude. Con 76 años, el nuevo director creativo de la marca catalana ha sido capaz de plasmar el ADN de Desigual pero dándole un aire totalmente nuevo consiguiendo “renovar su imagen sin perder de vista su esencia”, como rezaba él mismo.

La creatividad absoluta en la puesta en escena, que es lo que más llama la atención a simple vista, era el escaparate de la colección cápsula Desigual Couture, abanderada de la diversidad cultural, la alegría y el color.

Prendas fluídas, otras que no lo eran tanto,  looks navy o trajes de baño cuyo protagonismo residía en sus coloridos estampados, compartían escenario tejidos denim que se extendían en monos, jerséis oversize, bombers… Y es que en la fiesta de la diversidad, ninguna prenda, tejido o estampado brilló por su ausencia.

Pero si hay un momento del fashion show que vibraba por el disfrute de todos los asistentes fue el carrusel, probablemente uno de los más alegres, coloridos y originales de la Fashion Week de la ciudad que nunca duerme.