Así (no) se camufla la top Cara Delevigne

Cómo llevar (y por qué sí o por qué no) en cinco puntos el estampado de camuflaje.

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1. Las prendas militares ya forman parte de cualquier fondo de armario interesante porque la moda es apropiacionista, o sea que se beneficia de cualquier estética o solución indumentaria provenga esta de donde provenga. El concepto "ir a la moda" o sus primos cercanos "ser uno mismo", "tener estilo" y similares… pasa por encima de la funcionalidad, lo práctico, lo cómodo, del protocolo (sea este el que sea), las creencias, las estaciones del año, la geografía, lo folclórico… Así pues, si fuera el caso, y con tal de "ir a la moda", vestiríamos miriñaque sin estar en en Versalles, sotana y cruces sin estar en el Vaticano, o parkas de camuflaje sin estar en una trinchera.

2. La sin par Cara lleva su parka de Saint Laurent by Hedi Slimane, que a ella se la han regalado seguro, pero si nosotras la quisiéramos la tendríamos que pagar trabajando seis meses sin parar. Es mejor hacerse con una de segunda mano, que es lo que hemos estado haciendo toda la vida. Porque, desengañémonos, a veces para ir mona o incluso muy mona, no hace falta gastar muchísimo dinero, sobre todo si no se tiene. Otra cosa sería ser rica, que ahí ya no me meto, cuando eres rica como para hacerte con una parka militar de Saint Laurent, pues oye, qué te quiten lo bailao.

3. Luego a las ricas les pasa que, como llevan encima tantísimo dinero en ropa, no se atreven a bajar a los barrios populares, que es donde están las tiendas de segunda mano, porque tienen miedo que los pobres les robemos. Los ricos tienen un miedo constante a que los pobres les roben. No han superado para nada esa fase (creo que es entorno a los tres años de edad) en la que los niños no quieren compartir nada de nada y descubren la propiedad privada de modo que su frase fetiche es "es mío". Así las cosas, las ricas encuentran en sus barrios, apenas dos o tres calles protegidas por un foso de las que no salen, todo lo que necesitan, ya sea cosas de ricas per sé (unos diamantes, por ejemplo, o caviar) o cosas de pobre que les apetece de repente en plan capricho y les divierte tener (la parka militar de segunda mano sin ir más lejos, o un frankfurt) y que les son provistas por emprendedores avispados que se las hacen pagar a precio de oro pues saben de su fobia a salir de sus condominiums.

4. La buena de Cara ha combinado su parka de camuflaje con botas negras de cuero, medias de rejilla y un conjunto de lencería. Mira, sinceramente, esto ella lo puede hacer porque es quien es, peros lo hacemos nosotras y a lo mejor nos confunden con una choni. Y que conste, repito una vez más, que nada tenemos aquí en contra de las chonis, ni de las chonis ni de nadie, pero como también sabemos que hay mucha maniática por ahí que lo que no quiere parecer es choni, pues por eso lo apuntamos, para que nadie se lleve a engaños.

5. Evidentemente el camuflaje no le ha servido a la modelo de nada porque la han pillado los paparazzi en todo su esplendor. A la vista está. O sea que por mucho que se ponga la capucha, de camuflaje nada de nada. Claro que estas chicas, por mucho que digan, no tienen ningún interés en pasar desapercibidas...

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