Doña Letizia: en defensa de un estilo

Cinco cosas cansinas que se dicen sobre doña Letizia Ortiz que precipitan a quien las dice hacia la deselegancia y que, además, se dicen (y por lo tanto se piensan) des del machismo. Y mire usted, una cosa es ser republicano, que ahí yo no me meto, pero la otra muy distinta es ser machista, que eso sí que no.

Letizia Ortiz

1-Sobre su delgadez y sus operaciones

Y erre que erre con que está muy delgada. Posiblemente sea cierto, pero lo está desde hace muchísimo. O sea que todo apunta a que no es que “está” sino a que “es” muy delgada.Yo también estoy muy delgado, desde hace mucho y tan
pichichi. Además si tienes que estar todo el día como está señora, de la ceca a la meca, comiendo fuera de casa, bebiendo de más porque todo el dia te hacen brindar y brindar por ¡España!, comiendo dulces de todos los conventos
del país que unas monjas encantadoras te ofrecen todo el día y en definitiva, comiendo mal… no es de extrañar que haya decidido ponerse, en cuanto puede, a régimen severo y venga de pechuguita a la plancha y venga de ensaladita… no es de extrañar nada. Hay que tener en cuenta también que, muy posiblemente, esta señora tenga un gimnasio en su misma casa, lo cual facilita mucho las cosas, no nos engañemos, porque te levantas, te haces dos pesas y dos abdominales y luego te vas a por el desayuno de las niñas, que dicho sea de paso son una monada. Si va al gym de su casa demuestra tener fuerza de volutad, porque ¿cuantos potentados tienen igualmente gym en su casa y están gordos como focas
demostrando una falta de vultuntad descomunal? Yo a los reyes los prefiero con fuerza de voluntad, imagínense sino a los reyes de oriente dejando para mañana lo que deberían hacer hoy, una desilusión total… Esta señora amortiza el gimnasio de su casa fenomentalmente y a mi, al verla delgada y fibrada (porqué además es que está fibrada) me da tranquilidad porque comprendo a la primera que mis impuestos están bien ultilizados… vamos, porque yo quiero creer que alguno los euro que yo aporto gustosamente al Estado en forma de impuestos van a parar al gimnasio real.

Respecto a lo de las operaciones de cirugía estética: miren, una norma de elegancia básica es no hablarle a una persona de si se ha operadode cirugía o no, a no ser, como Alaska o Marujuta Díaz, que ellas lo quieran y lo promocionen. Si no, no. Luego yo no sé donde está el problema porque si esta señora se hubiera operado para ponerse una teta de más (o sea tres) o una verruga con pelo o para afearse pues oye a lo mejor sí que habría que hablarlo, pero si lo ha hecho para mejorar y para estar más mona, pues no hay debate ninguno. No sé si me explico.

2-Dicen que es sosa y que siempre está muy seria.

 Pues yo no sé como pretenden ustedes que esté, ¿mondada de risa todo el día? Miren ustedes, con la que está cayendo esta señora no puede estar todo el día riéndose como si fuera boba. Simplemente, no puede. Además, si mira para fuera, para España entera, mal, desolación total… pero como mire para adentro, en su propia casa, desolación también, porque la pobre señora se casó tan enamorada y se creía que aterrizaba en una familia modélica y luego fíjate tú… además el trabajo de su marido está en precario no por culpa de él, que es una monada, si no que por culpa del cuñado que en menudo lío les ha metido a todos. Esta señora tiene la cara seria en representación del cabreo general que tenemos todos, a mi me parece una cara de símbolo. Y me parece muy bien. Me veo yo muy representado. Luego dicen que si no conecta con el pueblo o yo qué sé, que ni que fuera animadora de hotel. Esta señora está para representar, no es monitora de aquagym en un una piscina de Lloret de Mar en Agosto, a ver si nos enteramos. Siempre la comparan con Máxima de Holanda que es verdad que está todo el día enseñando la dentadura, mondada de risa, que yo no sé que le hace a esa señora tanta gracia porque los holandeses no es que sean precisamente divertidos, francamente. Si ustedes quieren que les diviertan, alquílense un pallaso profesional, no una reina.

 3-Dicen que es plebeya.

Y erre que erre con que es plebeya. Lo bueno del caso es que lo dicen en plan “ooooo, fíjate tú, es plebeya” con un tono de repipis integrales, unos personajes que son plebeyos ellos mismos. La gente dice, Letizia es plebeya como si ellos fueran descendientes de Tutankamón. Yo es que flipo. Yo también soy plebeya y tampoco me ha ido tan mal. Y conozco a bastantes plebeyos y plebeyas que son bien majos. Hay plebeyos que son unos auténticos cretinos, una panda de panolis, yo no te digo que no, pero así, en general, hay plebeyos bien normales y simpáticos. Yo he hecho cantidad de cosas con plebeyos: he ido al cine con plebeyos, de camping, he estudiado con plebeyos, he merendado con plebeyos, he nadado, me he ido de viaje, he jugado a las canicas con plebeyos…. incluso me he atrevido a mantener relaciones sexuales con algún plebeyo y oye, que ni tan mal. No sé que problema hay, así de pronto, en ser prebeya. A mi, de cara a la institución monárquica etc, me parece toda una ventaja que sea plebeya porque luego si no las famílias reales se mezclan entre primos y acaban todos mareados y con poca nariz, que  a ver quién gobierna el país si te cuesta respirar. O respiras o gobiernas, pero no te puedes concentrar sólo en respirar porque luego se te va el santo al cielo y gobiernas en plan mal.

4-Dicen que quiere un poco de vida privada.

Pues a mi me parece superbien, faltaría más. La vida privada es una de las conquistas sociales más imporantes de los dos últimos siglos. Aquello de la habitacón propia descrita por Virgina Woolf no es ninguna tontería. Hay que luchar por todos los medios por un espacio propio en el que recargar pilas, pensar en tus cosas, estar en silencio. Esta señora necesita eso igual que yo o que usted. Los que dicen que tiene que estar las 24 horas del día abierta como una farmacia de guardia son unos descerebrados y no tienen piedad. Si pasa algo ya la avisarán y ya se pondrá en marcha, pero a mi que quiera esta señora, como decían que quería, ponerse un horario, no me parece mal. Además, si ella tiene un horario, su equipo también lo tendrá y también descansará, porque estos jefecillos que están conectados permanentemente son insoportables y no te dejan vivir. Además esta señora, al igual que su marido, tienen dos hijas, y no queríamos que las mujeres y los hombres del futuro concilien, pues que empiece el jefe del Estado y a ver si los empresarios toman nota. Que esta señora se reivindique como profesional de la corona y a la vez madre de familia me parece fundamental. Hay tantos problemas con esto porque aquí en este país nos quieren todo el día trabajando como mulas y sin respirar y por cuatro perras. La gente no entiende que es fundamental trabajar menos, cobrar más y tener tiempo para ir al cine. Este tinglado nuestro funcionaba porque mientras unos trabajan los otros se van de parranda (y viceversa) o están en su casa leyendo
un libro (y viceversa) y es ahí donde te gastas el dinero que has ganado trabajando: en el cine, comprando libros, en un güisquito, en un viaje a Toledo, en un top mono…

Y luego está el tema de que resulta que esta señora no quiere ir a Mallorca en verano. Pues claro que quiere ir, ¿quien no quiere ir a Mallorca en verano? ¿Se creen que es tonta del capirote? Que digo yo que el problema no lo tiene  con Mallorca, no sean ustedes tan suceptibles, el problema lo tiene con su família, como yo. A mi me pones en agosto en Mallorca, en una casa rodeada de guardias civiles y compartiendo verano con mis suegros, mis cuñados y mis sobrinos y a la media hora me he tirado por un acantilado. Bastante ha aguantado esta señora, francamente.

 5-Todavía le recriminan aquello de que hizo callar a su, en aquel entonces, futuro marido.

¡Hija, qué pesados con eso! A mi esa Letizia me encantó, siempre la echaré de menos, lo digo con sinceridad. Me siento supersolidario con ella y todas las mujeres que tengan marido se deberían sentir solidarias con ella, porque qué pesadez los hombres de una, siempre contando las mismas patrañas, y siempre escuchándose a ellos mismos y siempre rugiendo cual reyes de la selva, qué pesadez, ¿cuántas mujeres, cuántas, no han deseado alguna vez que sus maridos dejaran de contar la misma historia o, directamente, han puesto en práctica, hacer callar a sus maridos? Todas, hija, todas. Los hombres nos creemos interesantes y que todo lo que sale por nuestra boca es de lujo, y no, la verdad es que somos pesadísimos totalmente. Además imáginense a Felipe Borbón y Grecia habando de sus anécdotas de la mili, que las debe tener a porrillo porque su mili duró lo menos siete años entre tierra, mar y aire, que ni los israelistas hacen tanto servicio militar, mire usted lo que le digo.

 

 

 


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